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Ha ganado nada menos que cuatro ‘grandes’ (Foto Archivo)

EFE

Desde que el tímido e imberbe Rory McIlroy se estrenó en el Circuito Europeo y no logró ganar el Abierto de Madrid de 2007, han pasado siete años en los que el fenómeno norirlandés con cara de ángel ha conquistado el primer puesto del ránking mundial.

Ha ganado nada menos que cuatro ‘grandes’, “uno menos que Seve Ballesteros y que Phil Michelson”, como dijo el propio norirlandés después de vencer en el último ‘Major’ de la temporada en la noche del domingo.

Con 25 años recién cumplidos, McIlroy sigue teniendo aspecto de querubín, eso sí, musculoso y con instinto asesino cuando hace falta. El mismo instinto con el que pidió a sus principales rivales en el PGA Championship, los estadounidenses Rickie Fowler y Phil Michelson, que le dejaran golpear su ‘drive’ por encima de sus cabezas para poder rematar su victoria antes de que pudiera suspenderse el torneo por falta de luz.

“Juega con bastante agresividad y cuando está enfilado no hay quién lo pare”, había dicho de él unos días antes el ex número uno del mundo Tiger Woods, que lleva años reconociendo las enormes posibilidades del joven norirlandés.

Como prueba de ello, Rory McIlroy ha ganado tres torneos consecutivos, entre ellos el Abierto Británico y el Campeonato de la Asociación de Profesionales de Golf de Estados Unidos, los dos últimos ‘grandes’ de 2014, y acumula un palmarés de cuatro ‘Majors’ y nueve victorias en el circuito estadounidense, muy por delante de todos los golfistas profesionales con menos de 30 años.

De hecho, el maestro Jack Nicklaus presagió esta semana que McIlroy podría llegar a ganar entre 15 y 20 grandes torneos durante los próximos años, y superar su récord histórico de 18 ‘grandes’, un hazaña que se reservaba hasta hace poco para Tiger Woods.

El predecesor del norirlandés en el podio mundial durante años se ha ido alejando poco a poco de los puestos de cabeza debido a las lesiones, la persecución de las cámaras y las turbulencias personales.

Una tentación de la que McIlroy parece haberse apartado, después de cancelar su mediática boda con la tenista danesa Caroline Woizniacki, con las invitaciones ya enviadas, y volver a refugiarse en el golf y la calma de su familia y allegados del pequeño pueblo de Holywood, cercano a Belfast.

Desde entonces, el norirlandés ha despegado semana a semana y se ha elevado a las alturas del golf mundial con hazañas comparables a las de Woods, Nicklaus o Ballesteros.




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