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AFP

El gobierno de Colombia y la guerrilla FARC alcanzaron este
domingo un histórico acuerdo para desescalar el conflicto armado y acelerar el
proceso de paz, a cuya aplicación en los próximos cuatro meses el presidente
Juan Manuel Santos supeditó la continuidad de las negociaciones.

“El Gobierno Nacional, a partir del 20 de julio, pondrá
en marcha un proceso de desescalamiento de las acciones militares, en
correspondencia con la suspensión de acciones ofensivas por parte de las
FARC”, dijeron los negociadores del gobierno y las FARC en un comunicado
conjunto, leído en La Habana por el diplomático noruego Dag Nylander, cuyo país
es “garante” del proceso de paz.

Ésta es la primera vez que el gobierno de Santos acepta
reducir las operaciones contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC, comunistas) desde el inicio de las negociaciones, en 2012.

Sin embargo, en una alocución desde Bogotá, el mandatario
colombiano advirtió que la continuidad del proceso de paz quedó supeditada a
que la guerrilla cumpla en los próximos cuatro meses con el acuerdo alcanzado
en Cuba.

“Vamos a estar vigilantes sobre lo que hoy se pactó y
en cuatro meses a partir de ahora, dependiendo de si las FARC cumplen, tomaré
la decisión de si seguimos con el proceso o no”, aseguró Santos.

No obstante, pese a su advertencia, también dijo que
“con estos nuevos avances, por fin veo clara la luz al final del túnel, y
esto me llena de confianza y esperanza. Vamos a lograr esa paz que ha sido tan
esquiva”.

El acuerdo sin precedentes, que busca impulsar las negociaciones
para un cese al fuego bilateral y definitivo, fue alcanzado cuatro días después
de que las FARC decretaran una tregua unilateral de un mes a partir del 20 de
julio.

“Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC
hemos decidido hacer todos los esfuerzos necesarios para llegar sin demora a la
firma de un acuerdo final”, dijeron ambas partes en otro apartado del
comunicado conjunto, leído por el diplomático cubano Rodolfo Benítez, cuyo país
también es “garante” del proceso.

– Acompañamiento de ONU y Unasur –

Benítez anunció además que las partes solicitarán “el
acompañamiento” de un delegado del secretario general de la ONU y un
representante de la presidencia de Unasur (actualmente ejercida por Uruguay),
para que contribuyan “a poner en marcha la discusión sobre el sistema de
monitoreo y verificación” del eventual cese al fuego.

El anuncio fue hecho por los diplomáticos de Cuba y Noruega
junto a ambos equipos negociadores y enviados de Chile y Venezuela, países
“acompañantes” del proceso.

Según lo dicho en La Habana, las partes harán en cuatro
meses una evaluación de las medidas, aunque un portavoz de las FARC aclaró a la
AFP que ese grupo resolverá dentro de un mes si prorroga su tregua unilateral
de 30 días.

Antes del pronunciamiento del mandatario colombiano, el jefe
negociador de las FARC, Iván Márquez, dijo que lo anunciado era “un
relanzamiento vigoroso, prometedor y esperanzador del proceso”.

Su contraparte, Humberto de la Calle, destacó que este
acuerdo “busca fortalecer la confianza de los colombianos en el proceso de
paz”, aclarando que, aunque el gobierno reducirá las operaciones
contrainsurgentes, seguirá cumpliendo su deber de proteger a la población.

“Este acuerdo realmente le cambió el rostro a la
negociación, es un ‘oxigenazo’ que espero que siga progresando”, declaró
por su parte a la AFP un diplomático que sigue las negociaciones.

– Saldo de 220.000 muertos –

Las FARC, la mayor guerrilla de Colombia, mantuvieron una
tregua unilateral de cinco meses desde diciembre pasado, pero la levantaron el
mayo tras sufrir una seguidilla de ataques militares.

El gobierno y las FARC se culpan mutuamente de haber
encendido la chispa que condujo al escalamiento del último conflicto armado en
América, que ha dejado en medio siglo 220.000 muertos y seis millones de
desplazados.

El acuerdo para desescalar el conflicto fue alcanzado
mientras las partes discuten sobre reparación de las víctimas del conflicto.

El gobierno y las FARC han consensuado hasta ahora tres de
los seis puntos de la agenda, y han acordado además un programa de desminado y
la creación de una Comisión de la Verdad.

Una vez cierren el tema de reparación de las víctimas, ambas
partes deberán abordar el complejo punto de la justicia por los crímenes
cometidos cometidos en el marco de la confrontación, en el que tienen profundas
diferencias.

El gobierno y las FARC iniciaron un receso este domingo y
retomarán las negociaciones después del feriado colombiano del 20 de julio.




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