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Jesús María Lugo Peña || cuevaeloro57@yahoo.es

Se conoce el tiempo de Adviento como el período de preparación para celebrar la Navidad y precisamente hoy se da inicio al mismo; teniendo por finalidad avivar en los creyentes la espera del Señor. 

De la misma manera solo estamos a ocho días del comienzo del triunfo de la alternabilidad democrática en el país esperado por muchos, como así lo demuestran todos los estudios de opinión, reconociendo el gran esfuerzo que viene realizando el Gobierno utilizando todos los recursos, legales y no éticos ni morales para lograrlo; el ventajismo se aprecia por doquier y no hay institución válida que le ponga el cascabel al gato. 

Por tanto considero que ya el pueblo, el soberano, tomó su decisión y esta es irrevocable como sucedió en la hermana república Argentina. 

Pero a pesar de que los mangos están bajitos, no es tiempo de triunfalismo, el momento es ahora del mayor sacrificio posible, para poder alcanzar el objetivo: ganar y cobrar recordando que no queda otra que renovarse o morir en el intento. 

Es el tiempo de que nuestros testigos hagan valer sus conocimientos y apliquen la Ley Electoral en toda su extensión, que no se dejen apabullar por los representantes del Plan República que no tienen otra misión que resguardar los sitios de votación en 200 metros a la redonda, ellos no están para acompañar a nadie, para solicitarles cédulas ni nada por el estilo, tampoco los llamados comisionados deben intervenir en el proceso de votación, recordando que el biombo de cartón debe ser elevado con sus respectivas pestañas hasta donde sea permitido para evitar que los “curiosos” vean los gestos y maniobras del votante frente a su máquina, donde deben también saber votar en su respectiva casilla colocando solo en la casilla “seleccionar todo” esperando que se enciendan las respectivas luces luego “VOTAR” porque si lo hacen antes de que se enciendan es NULO. 

En una palabra abajo y a la izquierda para evitar que se consolide la conocida frase gatopardiana que señala: ”Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”, porque de esa forma nos estaríamos adaptando al sistema y modelo socialista que nos ha venido gobernando y del cual ya estamos cansados. 

Es oportuno y propicio el momento para qué nuestros dirigentes dejen clara y de forma definitiva en la mente de los votantes y correligionarios gubernamentales que no es tiempo de revanchas, ni de pase de factura, que no se van a eliminar los logros alcanzados y reconocidos como beneficiosos para el pueblo, lo que se va a implementar es ordenar la casa por dentro, el gasto público, controlarlo, dar cuenta de lo gastado y en qué, de informar oportuna y verazmente los diferentes indicadores de salud, como el boletín epidemiológico semanal, la verdadera inflación, el monto de la deuda pública, la cifra real de desempleo y de pobreza, en fin, es tiempo de esperanza, de reconciliación y de expresar nuestro verdadero amor, sin frases estereotipadas, solo con sinceridad, que exista un Gobierno verdaderamente democrático de todos y para todos; que finalice el ruidoso y molesto calificativo de narco Estado, de  corrupción generalizada, de impunidad, de desabastecimiento, que trabajemos unidos como una gran familia que somos todos los venezolanos. 

Si tenemos esto presente y cumplimos nuestro compromiso volveremos a ser todos felices y no solo una cúpula de privilegiados, tenemos que volver a sentirnos orgullosos de nuestro trabajo, de ganar el pan con el sudor de nuestra frente y de ser sobre todo venezolanos. 




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