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Dayrí Blanco || dblanco@el-carabobeno.com

Ellos insisten. Son 11 mil trabajadores que dependen de una industria que ha quedado rezagada en medio de una emergencia económica decretada por el Ejecutivo. “Estamos negados a morir. Haremos lo que sea necesario”, dijo firmemente y sin titubear Christian Pereira en representación sindical de las ensambladoras de vehículos del país. Saben que no son prioridad. La gente no se alimenta ni sana con carros nuevos. Pero tienen propuestas bien definidas para lograr la reactivación del sector con el autoabastecimiento de divisas. 

El 2015 fue un año complicado para la industria, “ha sido el peor de toda la historia”, y el 2016 podría tener cifras aún más negativas. Desde octubre de 2014 a los proveedores de  las piezas importadas de las ensambladoras no se les adjudica ni un dólar. La liquidación de esos 131 millones 677 mil dólares aún no ha sido realizada al 100%, y ha sido con el depósito irregular de esos recursos que las plantas se han mantenido operativas a baja capacidad con largos periodos de paralización. 

Cien mil puestos de trabajo indirectos están en riesgo y desde el Ejecutivo no se ha hecho otra cosa que establecer reuniones y prometer la reactivación. Hasta creó la figura de autoridad única para la recuperación del sector automotor a cargo de Saúl Ameliach, con quien los sindicalistas no se reúnen desde abril de 2015. “Y ni en el decreto de emergencia económica, ni en los nueve motores para salir de la crisis anunciados por el presidente Maduro han incluido el ensamblaje de autos”. 

Propuestas

El 70% de las partes de un vehículo proviene del extranjero. Por eso las divisas son vitales. Pero Pereira fue claro. Como presidente de la Federación Única de Trabajadores Automotrices, Autopartes y Conexos (Futacc), dijo que no se trata solo de pedir dólares sino de generarlos. Venezuela está ubicada en una zona geográfica privilegiada y estratégica para la exportación a través de convenios que se pueden firmar con Mercosur y el ALBA. Se emplearían piezas que las trasnacionales envíen y se les cancela con compromisos de pago o bonos de deuda ante el restringido ingreso de dólares producto de la caída de los precios del petróleo. 

La otra opción planteada no es nueva. “El año pasado lo propusimos pero la idea se politizó y no se entendió”. Vender algunos modelos en dólares en el mercado interno, ensamblados con piezas adquiridas  con recursos propios de la persona natural o jurídica interesada, sigue siendo una alternativa. “Es una medida de contingencia, temporal, para que las empresas se nutran de dólares y después poder tener unidades en oferta en el mercado interno en bolívares”. 

Sin producción

El primer trimestre de 2016 cerrará sin una unidad ensamblada en Venezuela. No hay materia prima. Se espera la liquidación de cinco millones de dólares a FCA-Chrysler que permitirá la fabricación solo de 500 Forza. “Pero hay que esperar tres meses desde que bajen los recursos para que lleguen las piezas”. Ford tiene material para 200 unidades y en febrero se vuelve a paralizar, y en General Motors no hay cronograma de producción. 

Solo 18 mil 300 unidades se ensamblaron  durante 2015 entre las siete plantas privadas instaladas en el país de acuerdo a cifras de la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez), lo que es igual a 96,28% menos que en 2007 cuando la industria tuvo su mayor pico de manufactura al armar 491 mil 899 vehículos. Desde ese año la caída ha sido progresiva.




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