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Familiares de Roy Porras en la morgue de Bello Monte. (Foto Nubia Reina)

Felícita Blanco

Como consecuencia del disparo que recibió en el cuello murió el comerciante Roy Porras (44), tras ser recluido en el Hospital Domingo Luciani, de El Llanito (Caracas), procedente de Puerto Ayacucho, donde unos hampones lo atacaron para robarle una cadena guaya de oro.

Tuvo que ser trasladado a Caracas, por vía aérea, ya que en el estado Amazonas no había recursos para atender su caso.

Porras tenía tres años viviendo en la isla de Margarita. Era dueño de un taller de latonería y pintura en Pampatar y estaba visitando a sus familiares en Puerto Ayacucho el 30 de septiembre, cuando fue víctima del hampa en las inmediaciones del terminal de pasajeros.

Se encontraba con dos hermanos, su cuñada y un bebé. Cuando se bajó de la camioneta lo interceptaron para robarlo, le dispararon y la bala se le alojó en la cervical. No pudo ser atendido en el hospital central, por falta de luz y de equipos para reanimarlo, por lo que tuvo que ser traído a Caracas el 1º de octubre.

El delincuente le dio un solo tiro porque siguió apretando el gatillo y no pudo disparar más.

En el hospital de El Llanito fue operado, le dieron de alta el miércoles 8 de octubre, el domingo 12 mientras desayunaba se descompensó, y tuvieron que llevarlo nuevamente al centro asistencial, le hicieron una traqueotomía, lo conectaron al respirador artificial, pero falleció de un paro respiratorio el lunes a las 4:00 a.m.

“Esto es lo que vemos en este país, pasa todos los días y todo queda impune. Roy Porras no era un hombre importante, ni político ni artista. Su crimen se quedará así”, lamentó su sobrino David Méndez.

El cadáver fue ingresado a la morgue de Bello Monte con el número 191 del mes de octubre. Ayer sus familiares hacían los trámites para trasladarlo a San Juan de Los Morros, donde será sepultado.

Méndez ha perdido a tres familiares en siete años, producto de la delincuencia. Un tío y un primo fueron ultimados en El Junquito, víctimas de robo. Al primero le quitaron los zapatos y al segundo una moto.

Porras dejó dos hijas, de 18 y 15 años, de su primer matrimonio, que viven en Puerto Ordaz.

Asesinado taxista

Al taxista Miguel Ángel Pérez Suárez (21) lo mataron a tiros cuando compartía con otros conductores en el sector La Capilla, del barrio José Félix Ribas, la madrugada del sábado.

Estaba afiliado a la Cooperativa La Bendición de Dios, y trabajaba con un carro Malibú propiedad de su padre en la ruta Palo Verde-José Félix Ribas. Pérez estudiaba segundo semestre de contabilidad en el Instituto Universitario Nuevas Profesiones y era padre de un bebé de dos meses.

Al sitio donde se reunían los choferes llegaron unos sujetos y dispararon.




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