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Junto con la cajera que registró la venta de sus compras. (Foto Archivo)

AP

Una compra de comestibles por un valor de 15 dólares costó a dos madres solteras colombianas 48 días de cárcel y la amenaza de una sentencia de 14 años en prisión como resultado de las medidas contra el contrabando en Venezuela que han intensificado las tensiones y puesto de relieve las crecientes distorsiones económicas entre las naciones vecinas.

Jenifer Rojas y Belsy Álvarez fueron arrestadas a inicios de septiembre por la guardia nacional venezolana cuando salían de un supermercado en la ciudad de San Cristóbal con bolsas que contenían pasta, mayonesa y otros artículos básicos que son fuertemente subsidiados en Venezuela y cuya venta está restringida a residentes del país.

Junto con la cajera que registró la venta de sus compras, las ciudadanas colombianas enfrentan cargos de contrabando y violación de la nueva ley de precios justos del gobierno socialista, cuyas penalidades incluyen de 10 a 14 años de prisión.

Se preveía que las mujeres colombianas comparecieran en una corte el viernes para una audiencia preliminar en la que el juez determinará si acepta los cargos y decide si ellas deben permanecer en la cárcel.

“Mi hija no es ninguna delincuente”, dijo a The Associated Press la madre de Rojas, Gladys Pedroza, después de una visita reciente a la cárcel.

La difícil situación que enfrentan las mujeres no es un caso aislado. Aproximadamente 100 ciudadanos colombianos están entre las casi 1.400 personas que han sido arrestadas en los dos últimos meses como parte del esfuerzo del presidente Nicolás Maduro para erradicar el contrabando, al que se atribuye una escasez generalizada.

Parte del contrabando es a una escala casi industrial, en la que poblados enteros en la parte colombiana están aprovisionados de artículos traídos a través de la frontera. El comercio más lucrativo es el de la gasolina, la cual es casi gratuita en Venezuela.

Pero funcionarios colombianos sostienen que la mayor parte de sus ciudadanos arrestados provienen de familias de clase trabajadora, como Rojas, quien durante años ha estado cruzando la porosa frontera para aprovechar la diferencia de precios en las compras para el hogar.

Un desplome reciente en la divisa venezolana ha hecho que las excursiones de compra sean aún más costeables.




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.





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