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El otro Hitchock  

Tras revisar Vértigo con una lectura más profunda, es imposible dejar de cuestionarse los supuestos logros argumentales de los trhillers psicológicos actuales. Películas que nos maravillan con sus inesperados giros de guión, donde nada acaba siendo lo que parece y donde el personaje principal sucumbe ante una crisis mental que le está alejando de una realidad que sólo el espectador cree conocer.

Hace más de cuarenta y cinco años Hitchcock cocinaba con ese material, y es en Vértigo donde se reta a sí mismo para hacer una de sus películas más personales y autobiográficas desde el punto de vista de sus obsesiones, miedos y fantasmas. Vértigo lo tiene todo. Técnicamente es una película virtuosa y preciosista. Mimada y pensada hasta el último detalle, obsesiva como su protagonista y como su realizador. Sólo cabe pensar en Kubrick como alguien tan o más obsesivo en cuanto a la puesta en escena se refiere, como parte fundamental de la historia, que esconde y moldea entre líneas las claves para acercarse a lo pretendido por el autor haciendo de lo puramente visual y escenográfico un pulso de interactividad con el espectador. Vértigo es además una película tramposa en el mejor sentido de la palabra.

Un thriller policiaco que sirve de Mcguffin tras el que se esconde una historia de amor macabra y enfermiza. Con una banda sonora como nunca antes se había visto, y que ha servido de inspiración en todos los compositores de cine actuales, homenajeada y copiada hasta la saciedad, Vértigo es una película moderna y adelantada a su tiempo. Censurada en parte, por lo necrófilo y adultero. Criticada por sus cepos y sus desentramados, ambigua por la psicología de su personaje principal, misógino y deshumanizado por momentos y su desasosegante objeto de deseo que no se ajusta a lo habitual o a lo políticamente correcto. 

Teléfono Rojo

Sin lugar a dudas una de los mejores comedias de todos los tiempos dirigida por el genial Kubrick quien nunca dejó de sorprendernos con cada nuevo mastodóntico proyecto que iniciaba. 

En este caso, si bien la obra fue inicialmente concebida como algo serio, finalmente Kubrick decidió imprimirle el carácter de comedia justo en el último momento, para destensar el ambiente ya de por sí enrarecido dentro del contexto de plena guerra fría en el que por aquel entonces el mundo entero estaba sumido, y más aún con el difícil y angustioso tema de la amenaza de guerra nuclear entre los dos bloques antagónicos que tanto acongojó a John Fitgerald Kennedy poco tiempo antes de rodarse el film… 

Peter Sellers está sencillamente genial, y la cinta en sí es toda una joya cinematográfica por estilo narrativo, decorados, diálogos, puesta en escena y en definitiva y en conjunto por el incisivo perfeccionismo que caracteriza en general cada uno de los proyectos iniciados por este genio entre los genios. 

El reparto coral es simplemente devastador, y sus interpretaciones rozan la perfección. El personaje interpretado por Sterling Hayden y el discurso de éste a Mandrake sobre la esencia de la vida, … así como sobre todo la maravillosa construcción del personaje que da título a la película, Dr Strangelove, y que Sellers diseña con mimo y esmero son ingredientes justos y necesarios para catalogar a esta obra de Kubrick como la gran obra maestra del humor satírico de la historia.




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