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Saleh afirmó que el Gobierno acusa al dirigente de Operación Libertad de todo lo que ocurre en el país. (Foto Archivo/El Carabobeño)

María Eugenia Espinoza

Han sido tan persistentes las amenazas que ha recibido Yamileth Saleh desde la detención de su hijo Lorent Enrique Gómez Saleh, que tuvo que cambiar de residencia porque teme por su integridad física y la del joven.

La angustia la acompaña desde el 8 de septiembre cuando el dirigente de la ONG Operación Libertad fue recluido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en Caracas.

“En caso de que me llegue a pasar algo responsabilizo al Gobierno nacional y sus grupos adeptos que son los que se han encargado de realizar constantes llamadas telefónicas al número local de mi antigua residencia amenazándome de muerte”, precisó.

Aseguró que los 10 años de lucha que mantuvo su hijo por exigir el cumplimiento de los derechos humanos lo llevaron a tener 53 días recluido en una pequeña celda del Sebin, sin poder ver ni un rayito de sol ni ejercitarse.

Cada día el Gobierno pretende enredar más el caso, acusándolo de todo lo que ocurre en el país, expresó. “El Gobierno no sabe ya de qué acusarlo, le imponen delitos de los cuales ya fue enjuiciado”.

Relató que cada mañana de los lunes y de los viernes se levanta con el entusiasmo de que verá a su hijo.

Solamente los familiares directos pueden entrar a ver al joven de 26 años, es ese el único momento que puede caminar un poco desde el pequeño calabozo oscuro, con poco oxígeno y sin ventilación en el sótano 5 del centro de reclusión donde son grabados las 24 horas del día, precisó.

Insistió en que el Gobierno quiso encerrar a Lorent porque era “una piedra en el zapato para ellos”, lo querían silenciar porque tenía dos años denunciando la violación de los derechos humanos, la salida de Venezuela de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, la falta de insumos en la CHET, la contaminación del lago de Valencia y ayudó a liberar a presos políticos. Eso no les convenía, por eso decidieron privarlo de libertad. Agregó que las pruebas que tuvieron para encerraralo son videos montados y editados por un hacker.

Mi hijo no es ningún terrorista como lo acusan y es completamente falso el delito que le pretenden imponer sobre de la falsificación de cédulas en San Cristóbal, sostuvo.

Denunció que no le permiten a su hijo hablar con los abogados. Hoy lo tenían que pasar a los tribunales y no lo llevaron, no le dan explicaciones ni a la familia ni abogados, agregó.

Pidió a la sociedad civil que la apoye e hizo un llamado a Cilia flores para que como madre la escuche, así como al director del Sebin para explicarles las condiciones inhumanas en que se encuentran.

Los detenidos piden que vaya un sacerdote para que los ayude espiritualmente a afrontar la situación y un psicólogo para que los oriente sobre cómo enfrentar el caos que atraviesan.

Saleh exige que sea respetada la vida de su hijo y sus derechos humanos, que lo dejen salir por lo menos a recibir el sol y a caminar un poco y que a ella la dejen tranquila y cesen las amenazas.

Solo le pide a Dios que haga justicia y que ayude a su hijo, a su familia y a todos los presos que están tras las rejas injustamente.

Todos los días a las 3:00 p.m. y a las 7:00 p.m. elevan una oración los presos y su familia, para rogar a Dios que haga justicia.




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