(Foto Referencial)

Este jueves cumplieron cuatro días de muertos Jeferson José González Calderón (27), Edwin José Campos Cárdenas (33) y Wilker Jesús Ríos Armas (30), y sus familiares aún estaban en la morgue de Bello Monte tratando de retirar los cuerpos para sepultarlos.

No sé qué es lo que quieren, será que se pudran. Dijo una tía de Wilker, quien denunciará el caso ante Derechos Fundamentales de la Fiscalía porque ya tiene experiencia en estos presuntos enfrentamientos. Expresó que hace un año la policía le mató a un hijo.

Eran amigos, vecinos residenciados en Cúa, población del estado Miranda; Campos era dueño de una venta de frutas y verduras, Jefferson era su compadre, trabajaba con el, y Wilker les hacía el transporte con un camión.

Los familiares negaron la versión oficial, según la cual, ellos se habían enfrentado con funcionarios policiales el pasado domingo, cuando regresaban del estado Vargas, a bordo de un carro Toyota corolla, color gris, placas AA243HE.

El parte policial señala que una comisión mixta (Cicpc-Conas) los avistó a la altura de los bloques de la aviación, en Catia La Mar, donde comenzó la persecución que culminó en el viaducto 1 (cerca de la antigua trocha) de la autopista Caracas-La Guaira.

Las autoridades los relacionan con una banda liderada por “el nariz”, que opera en el sector Longaray, de El Valle, al suroeste de Caracas, sindicada en secuestros y otros delitos.

Los cuerpos fueron trasladados al hospital periférico de Catia, los policías decomisaron dos pistolas y un revólver.

Mi hijo veía El Valle desde la autopista cuando bajaba para la playa, no frecuentaba esa zona, vivía conmigo, ¿no voy a conocer yo a mi hijo?, dijo Rubén González, padre de Jefferson.

Relató que los tres salieron de Cúa a las 7:00 de la mañana para pasar el día en la playa. A veces iban con sus esposas y otros familiares, pero ese día decidieron irse solos. Edwin no acostumbraba a quedarse fuera de su casa, el lunes no salió a comprar la mercancía por lo que el padre comenzó a buscarlo hasta que fue a una oficina del Cicpc y le dieron la noticia.

Mi hijo no era delincuente, lo que dicen es falso. Vayan a Cúa y pregunten por el. Está muy mal hecho, matar a personas inocentes. Yo sé el hijo que tengo. Nunca estuvo preso. Era un muchacho trabajador, humilde, explicó el padre.




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