El nuevo cono monetario no entró en circulación el jueves como fue anunciado por Maduro. (Foto AFP)
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Angustiados, miles de venezolanos llegados de varias partes del país formaban filas en el Banco Central de Venezuela (BCV) en Caracas para cambiar sus obsoletos billetes de 100 bolívares. Pero, molestos, salían con las manos vacías porque aún no distribuían los que los sustituirán.

El presidente Nicolás Maduro había dicho que quienes aún tuvieran billetes de 100  (que hasta el jueves eran los de mayor valor) podrían hacer su “canje” a partir de este viernes en las dos únicas sedes del BCV en Caracas y Maracaibo (oeste) y recibir las nuevas monedas y billetes de mayor denominación.

Pero la población sólo ha visto las muestras que el mandatario enseñó por televisión. Trabajadores de la entidad financiera aclararon a los ciudadanos que desde temprano se encontraban esperando su turno para canjear billetes, que sólo realizarían depósito a las cuentas.

“¡Esto es el mundo al revés! Si normalmente no hay comida, ahora resulta que ya no hay ni billete para comprar”, manifestó Jesús García, un vendedor de comida callejera de 21 años que llegó a las cuatro de la madrugada al banco y no sabía cómo haría hoy para trabajar.

Casi tres calles más arriba en la fila, Héctor López explicó que recorrió 200 km desde San Juan de los Morros para cambiar su dinero. Y, cabizbajo, resumía el hastío de los venezolanos, que viven haciendo colas: Ya es una situación que a muchas personas le incomoda y, sin embargo, acá estamos.

Tres de cada cuatro billetes que circulaban en Venezuela eran de 100, pero Maduro mandó retirarlos en sólo tres días contra supuestas mafias de acaparamiento de ese papel moneda en la frontera con Colombia, cerrada hasta el domingo igual que la de Brasil por orden presidencial.

Después del retiro de los billetes, que se tradujo en 72 horas de largas colas en las agencias bancarias, Maduro redujo de 10 a 5 días el tiempo para canjear los que aún quedaran, aumentando el nerviosismo de la población.

Malestar y desconcierto

Sin rastro en las calles del nuevo cono monetario de hasta 20.000 bolívares que debía empezar a llegar al país el jueves, la falta de efectivo es un serio problema, donde la inflación de tres dígitos hace que se necesiten fajos de billetes para hacer compras.

Un cartón de huevos, por ejemplo, cuesta unos 6.000 bolívares. Sin los billetes de 100 (0,15 dólares a la mayor tasa oficial) para pagarlos, se necesitan hasta 600 unidades de los escasos billetes de 10, 20 o 50 bolívares, que hacía tiempo que casi nadie usaba.

Anais Ríos, otra vendedora informal, que depende del efectivo para poder trabajar, expresó mientras hacía la fila en el BCV que la solución es dolarizar el país.

Pero que el Banco no tuviera los nuevos billetes era más complicado aún para quienes no tienen cuenta bancaria. Pedro Jose Oviedo, un electricista de 70 años, cargaba una bolsa de plástico con sus ahorros en billetes de 100, desafiando como la mayoría en la fila la inseguridad en las calles de Caracas.

Estas son las medidas más absurdas que he visto nunca, pero aquí nos tenemos que quedar… a ver que día amanece uno frío, decía el anciano, que barajaba la posibilidad de revender en la calle sus billetes de 100 a un precio más barato a personas que hacen horas de colas y se quedan con ese margen de beneficio.

Cajeros sin dinero y protestas

Porque la opción que da el BCV a Pedro es que entregue sus billetes para darle un boucher especial, que él debe canjear en la agencia bancaria que desee. Sin embargo, los bancos no habían recibido aún las remesas de billetes nuevos y la mayoría de cajeros ni siquiera dispensaban dinero.

Antonio Méndez, un guardia de seguridad de 25 años, fue a primera hora a una sucursal del este de Caracas para intentar obtener dinero. No tengo ni para el pasaje de autobús, estoy viendo cómo hago, dijo mientras aguardaba sentado en el piso de un banco público.

Entre críticas de la oposición, que tildaron de cruel la medida de Maduro, analistas tratan de poner luz a los efectos de esta insólita situación, que ya hizo bajar casi a la mitad la cotización del llamado dólar paralelo que muchos empresarios usan para las importaciones y sortear el férreo control de cambio.

Al sacar los billetes de 100 bolívares están trancando el sistema económico porque eran los que más se usaban y la gente no tiene el nuevo cono monetario que alivie. Los cajeros no tienen dinero, el sistema se estresa, resumió el economista Alberto Martínez.

En medio del desconcierto, en varias ciudades del interior se empezaron a reportar saqueos y protestas.




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