Foto: Leonardo Ortega
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El siguiente trabajo fue elaborado, y publicado, para la edición del 16 de diciembre del 2016 del semanario de El Carabobeño, La Verdad Impresa. Lamentamos su publicación extemporánea en nuestra web.

 

Andrés Medina y su esposa cumplen por necesidad. El Gobierno recalca: “Cada gota cuenta”. Y ellos, en la urbanización Nueva Esparta de Naguanagua, friegan platos sucios con el agua de los aires acondicionados. “No la podemos usar para bañarnos porque no quita el jabón”. Pero es lo más que pueden hacer en la crisis que enfrentan.

Ya conoce la rutina. Diariamente Medina debe ir a casa de su suegra a llenar tres bidones. El hombre blanco, robusto y de lentes, carga en su espalda lo que debería salir por las tuberías sin problemas. Pero Carabobo es una zona sin agua. Una falla en la estación de bombeo de Cachinche, la madrugada del sábado, dejó a los municipios del área metropolitana sin el servicio durante la semana. La Compañía Anónima Hidrológica del Centro (Hidrocentro) informó que se trató de un “acto de saboteo”: vándalos ingresaron y se llevaron componentes eléctricos, ocasionando una falla que se extendería por un plazo de cinco días.

más de 500 mil personas en los estados Aragua, Carabobo y Cojedes quedaron por fuera del sistema de suministro

En casa de Iris Polanco el racionamiento inició antes de la falla reportada. A mediados de 2014 Hidrocentro publicó un Plan de Abastecimiento de Agua Potable para los 14 municipios. La causa: el fenómeno climático “El Niño” y la sequía. El jueves de la semana pasada Polanco debió bañarse y cocinar sin problemas, en la calle 182 de la misma urbanización de Medina. Pero no. “Tenemos cinco días sin agua. Pero esto no es nuevo. Aquí mandan el agua cuando se acuerdan”, completa uno de los vecinos.

La última memoria y cuenta de Hidrocentro reconoció que más de 500 mil personas en los estados Aragua, Carabobo y Cojedes quedaron por fuera del sistema de suministro. “No tenemos que estar pagando por algo que no tenemos”, refuta Medina.

Yulmary Mujica y Mile Rodríguez viven en El Rincón. Semanalmente gastan tres botellones de agua. Pero desde la falla se triplicó la demanda. Es la única forma de bañar al bebé de meses de Mujica. Tiene diarrea y hay que bañarlo más de tres veces al día. Han gastado más de tres mil 500 bolívares. “Nos llega el agua solo 15 minutos, ¿Qué hacemos con eso?, Hidrocentro no se mueve, ¡el agua es lo primero!, dice angustiada.

La escasez de agua es recurrente. Foto Archivo
La escasez de agua es recurrente. Foto Archivo

Los 300 niños del colegio Patria Soberana, en el Trigal Sur, sobreviven con camiones cisterna. El costo de cada uno aumentó 50%, pasó de ocho mil a 16 mil en menos de un año, dice uno de sus directivos. Desde mucho antes del sábado no hay agua. “Aquí todos los días se va el agua”.

El drama no se mitiga en el sur de Valencia. La Isabelica, una de sus urbanizaciones más grandes, es un rompecabezas de historias de la escasez. Iraida de Marrero vive en uno de los bloques del sector 1. Sus hijos y esposos tienen que bajar y subir las escaleras incesantemente para cargar tobos y llenar dos pipotes en uno de los chorros comunes del edificio, que es a donde llega el agua. No sube a los apartamentos por la falta de presión. “Apenas nos llega un chorrito. Con eso disfrazamos…”.

 ¿Disfrazan qué?

-La necesidad

 

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La estación de bombeo “saboteada” está detrás del muro de contención del embalse Pao-Cachinche. Allí fueron instaladas seis líneas de bombeo para abastecer a los municipios Valencia, Naguanagua, Libertador, parte de San Diego y parte de Los Guayos, a través del envío de agua con dos tuberías de 50 pulgadas que viajan hasta la planta potabilizadora Alejo Zuloaga.

El Carabobeño confirmó que el robo de los componentes de las bombas hidráulicas se centró en unos cables. Pero no habría sucedido en los tiempos informados oficialmente, sino una semana antes. La falta de esos cables dejó solo tres equipos funcionando, lo que hizo que se fatigaran y a uno se le dañara el estator. La fuente agregó que se trató de una falta de mantenimiento. Son piezas importadas de fabricación alemana Siemens. Por su alto voltaje, sincronizar sus cargas lleva de tres a cinco días.

Foto Leonardo Ortega
Foto Leonardo Ortega

De las seis unidades, en los últimos meses han funcionado solo tres. La idea es que trabajen cinco y una permanezca en reposo preventivo en caso de alguna falla. Este año se conoció que la unidad 2 no funcionaba desde los años 90 por falta de mantenimiento. La unidad 5 no tenía motor desde el año pasado y la unidad 6 sufrió un daño severo en una rolinera en febrero, pero pudo ser reactivada. La capacidad de cada una, de mil 500 litros por segundo, se ha reducido en ocasiones a no más de mil 270 litros por segundo.

La mañana del martes El Carabobeño intentó hablar con Ernesto Lara, gerente del Sistema Regional del Centro. El funcionario llegó a las 12:18 del día a la estación de bombeo, pero se negó a dar declaraciones. Explicó que la única autorizada es la presidenta de Hidrocentro, Luigina Cercio. Al escuchar que era un reportero quien lo abordaba, entrecerró los ojos y miró hacia arriba suspirando. Amablemente insistió en que no podía dar información y se despidió con un apretón de manos.

Foto Archivo
Foto Archivo

Extraoficialmente se conoció que para ese momento solo una bomba estaba trabajando. Hidrocentro informó el un día después en su cuenta de Twitter que los trabajos en la estación de bombeo tenían “gran porcentaje de avance”. Ese miércoles se cumplía el plazo de cinco días que dio la hidrológica, desde el sábado, para solventar la falla de agua en la Gran Valencia. Pero los reportes señalaban otra cosa: todavía había zonas secas.

Cachinche está bajo el asedio del hampa. Antes del robo de los cables un vigilante fue herido de bala. Al parecer, durante la noche, el hombre escuchó algo raro. Salió con nada más que su linterna y desde la maleza le dispararon, cuentan trabajadores de Hidrocentro en condición de anonimato. El vigilante fue herido en la pierna pero lograron estabilizarlo y sobrevivió.

Hidrocentro ya no tiene lancha para surcar el embalse Pao-Cachinche

Lugareños con los que El Carabobeño conversó reafirman la versión. Habitantes de Las Mesas, Las Mesetas, Las Palmas y La Dominga, caseríos que están en la vía hacia el embalse, comentaron que es frecuente el robo de cables eléctricos que dejan a la zona a oscura por días. “Incluso hay enfrentamientos entre la Guardia Nacional y la familia que está haciendo los robos”.

Hidrocentro ya no tiene lancha para surcar el embalse Pao-Cachinche y hacer inspecciones in situ en el cuerpo de agua. Pero los vecinos de Las Mesas cuentan cómo han visto la embarcación: está en manos de delincuentes. Allí transportan el ganado, por piezas, una vez que se lo roban de las fincas aledañas a la represa. Para los vecinos, el saboteo a su tranquilidad viene de mucho antes: nadie los escucha.

Toda la seguridad de las instalaciones de Hidrocentro, incluyendo Cachinche, es responsabilidad de la Corporación de Servicios de Vigilancia y Seguridad (Corposervica), adscrita al Ministerio de Interior, Justicia y Paz. La empresa recibió en 2015 un aumento de presupuesto de 65%, con un mil 770 millones 485 mil 110 bolívares. Pero en el turno diurno de la estación de bombeo solo se ve un funcionario en la entrada. A pesar que es una instalación estratégica,  que en otros países son custodiadas por el Ejército, en Cachinche los vigilantes no tienen armas para defenderse. El miércoles la puerta corrediza de la estación de bombeo estaba abierta, y cuando llegó la prensa la cerraron.




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