Niña ahogada
(Foto Referencial)
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Producto de las lesiones que le ocasionaron cuando intentaba recuperar la moto que le habían robado y fue confundido por unos sujetos que arremetieron contra el, murió el motorizado Jesús Alberto UrquiolaGuaraco (24), trabajador del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales con sede en Altagracia (centro de Caracas).

Urquiola tenía seis años laborando como mensajero en el IVSS y para incrementar sus ingresos salía en su tiempo libre a trabajar de mototaxista, afiliado a una cooperativa de La Yaguara. Dejó una hija de cuatro años, estaba separado de la esposa y vivía en una habitación alquilada en El Junquito.

El sábado entre 7 y 8 de la noche hizo una carrerita y cuando regresaba lo interceptaron otros motorizados en el elevado de La Yaguara, despojándolo de su moto Empire color gris, dinero y celular. Un colega que lo encontró abandonado lo auxilió, Urquiola le pidió que siguieran a los ladrones porque la moto tenía una falla y podían encontrarlos en la vía.

Al avistarlos Urquiola le dijo a su amigo que los chocara, para obligarlos a pararse, y al ocurrir esto los delincuentes comenzaron a gritar para llamar la atención y hacer ver que eran ellos los que estaban siendo asaltados.

Varias personas desconociendo la situación se solidarizaron con los verdaderos atracadores, se bajaban de los carros y les pegaban a Urquiola y a su acompañante. Siete motorizados amigos de los ladrones arremetieron contra ellos a cascazos y patadas. En el sitio quedó la moto accidentada del mensajero y los atracadores se llevaron la del amigo.

Una comisión de la PNB trasladó a los heridos a un CDI, luego al Hospital Vargas (oeste), después al hospital del Llanito (este), no los atendieron por falta de insumos y equipos para hacerles los estudios, hasta que los recibieron en el Pérez Carreño.

Urquiola estaba consciente, le hicieron unas placas y decidió irse del hospital, pero en la puerta se desmayó y volvieron a ingresarlo. Su amigo fue dado de alta.

-Era un muchacho sano, venía de Río Chico. Es la misma situación que vive el país lo que lleva a la gente a agredir a otros. Dijo la tía, Raquel Urquiola.

A Urquiola lo operaron, pero tenía severos daños en órganos internos y murió la noche del domingo.

La dueña de la casa donde vivía estuvo desde el principio en el hospital porque no lograban comunicarse con la familia. La tía llegó el domingo al mediodía, y no llegó a verlo. Primero le dijeron que estaba estable, que era algo sencillo, a las 6 de la tarde le anunciaron que se había complicado, que tenía el páncreas roto. A las 9 de la noche le permitieron pasar porque amenazó con forzar la reja, “lo busqué en todos los pisos, no estaba en quirófano, bajé hasta la emergencia, y pensé lo peor. A las 10 de la noche una doctora nos dijo que le dio un paro y a las 11:30 nos avisaron que había muerto”.

 




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