Cancillería de Alemania (Foto cortesía)

Los ministros de Exteriores de Alemania, Sigmar Gabriel, y Turquía, Mevlut Cavusoglu, abogaron hoy por aparcar las diferencias entre los dos países y relanzar los contactos políticos y económicos, superando las tensiones que enfrentaron a Berlín y Estambul en meses pasados.

En declaraciones ante los medios tras reunirse en la localidad alemana de Goslar, ambos ministros recordaron los siglos de historia conjunta y, aunque reconocieron que no están de acuerdo en todos los asuntos, apostaron por estrechar la cooperación e impulsar el diálogo.

Como ejemplos de la reciente distensión, Gabriel se refirió al regreso a Alemania en noviembre de un activista de derechos humanos que había sido detenido en Turquía y a la liberación de la periodista germano-turca Mesale Tolu tras meses de encarcelamiento en Estambul acusada de pertenecer a una organización terrorista.

A su juicio, la responsabilidad de los dos Gobiernos es “hacer todo lo posible para que las dificultades que ha habido pueda ser superadas” y buscar puntos de encuentro.

No tenemos la misma opinión en todos los temas y tampoco es necesario, manifestó Cavusoglu, quien confió en que el impulso de las relaciones germano-turcas sirva como ejemplo también para que la Unión Europea relance el diálogo con Estambul para actualizar la unión aduanera, en beneficio de ambas partes.

Los dos ministros acordaron revitalizar las comisiones bilaterales sobre política y economía.

Gabriel recordó que en Alemania viven tres millones de ciudadanos de origen turco, subrayó que Turquía es un aliado en la OTAN y en la lucha contra el Estado Islámico y apostó por impulsar un diálogo franco basado en el “respeto mutuo”.

Enterraba así la ofensiva lanzada por el Ejecutivo de la canciller Angela Merkel el pasado julio, cuando se declaró a Turquía país “inseguro” para los ciudadanos y para los inversores por las “arbitrariedades” del Gobierno de Recep Tayyip Erdogan y la inseguridad jurídica.

Las tensiones comenzaron en 2015, después de que el Parlamento alemán condenara el genocidio armenio durante el Imperio otomano en 1915, durante la I Guerra Mundial, y Ankara recibiera la resolución como una afrenta.

Turquía vetó repetidamente la visita de diputados alemanes a sus soldados de la base turca de Incirlik, hasta que Berlín decidió retirar a sus tropas, y, tras el golpe fallido golpe de Estado de julio de 2016, fueron detenidos más de una decena de ciudadanos alemanes.

El rostro más conocido es el del periodista germano-turco Deniz Yücel, en prisión desde febrero del año pasado acusado de propaganda terroristas y de cuyo acaso también hablaron hoy los dos ministros, aunque no desvelaron qué será de su futuro.

“Sí, hay diferencia, ha habido problemas, pero estamos de acuerdo y tenemos voluntad de superar esas diferencias a través del diálogo”, insistió el ministro turco.

Ankara acusa a Alemania de acoger a terroristas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y a seguidores del predicador Fethullah Gülen, al que responsabiliza del golpe de Estado, pero Gabriel subrayó que Berlín aplica la ley.

Tras señalar que la Fiscalía alemana tiene abiertos más de 3.000 procesos sobre presuntos miembros del PKK, considerado también por Berlín una organización terrorista, se comprometió a investigar si se encuentra en Alemania“una de las principales figuras” instigadoras del golpe, según Ankara, para que la policía actúe.




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