Ambiguas reformas en Bielorrusia por una asamblea de fieles a Lukashenko
/ Foto: AFP

Tras haber reprimido con dureza una histórica revuelta, el presidente bielorruso ha prometido desvelar esta semana una reforma de su régimen autoritario, durante una “Asamblea popular”. Un mero engaño, denuncian sus detractores.

Alexander Lukashenko, en el poder desde 1994, afrontó gigantescas manifestaciones debido a su criticada reelección en agosto de 2020. Pero no cedió en nada, e incluso se presentó ante los manifestantes con una Kalachnikov en la mano, tras una fila de policías armados.

Sus principales opositores están encarcelados o exiliados. Miles de manifestantes resultaron detenidos, heridos o incluso torturados, según testimonios recogidos por varios medios y ONG, incluida la AFP. La revuelta ha quedado reducida al silencio.

En este contexto, Lukashenko, de 66 años, convocó para el jueves y viernes una “asamblea popular pan-bielorrusa”, un congreso de 2 mil 700 dirigentes del régimen. Igual que en el parlamento, en esta asamblea no hay ningún opositor.

Sin reformas de fondo

En esta asamblea el presidente bielorruso ha prometido detallar una reforma constitucional, sobre la que ha dado en los últimos meses ambiguas explicaciones.

“Preveo tratar de forma detallada la adopción de (la reforma de la ) Constitución  y su calendario durante la Asamblea popular” de los 11 y 12 de febrero, prometió  Lukashenko en noviembre.

A lo largo de los meses, ha mencionado la reducción de algunas prerrogativas, una eventual elección presidencial anticipada o incluso su propia salida del poder.

Sin embargo, el experto bielorruso instalado en Rusia Dimitri Bolkunets no espera ninguna reforma de fondo.

“Soy muy escéptico ya que Lukashenko solo se ve a sí mismo en un único rol, el de presidente” dice, y asegura que se trata de que “2 mil 700 fieles lo aplaudan de pie durante largos minutos”.

Los medios estatales, en cambio, celebran el acontecimiento aunque sin revelar su agenda.

El decano de la facultad de filología de la Universidad de Minsk, Eduard Shibun, elogia este foro que albergará “un debate civilizado en el seno de la sociedad, sin acusaciones ni amenazas”.

Los delegados citados en el canal Telegram oficial de la Asamblea no mencionan los meses de manifestaciones ni la represión.

El régimen considera que las protestas fueron un intento fallido de revolución, fomentada desde Occidente y con el objetivo de debilitar a Rusia, aliada tradicional de Bielorrusia.

“Puro teatro”

Pese a las relaciones a menudo tensas con su homólogo bielorruso, Vladimir Putin dio todo su apoyo al régimen bielorruso, y se declaró incluso dispuesto a enviar asistencia para hacer frente a las sanciones que la Unión Europea infligió a Minsk.

De hecho, los detractores del régimen no esperan nada de esta Asamblea, insiste Svetlana Tijanóvskaya, la rival de Lukashenko en la elección presidencial, que logró congregar tras ella a todo un movimiento de revuelta de inédita magnitud.

“Los delegados son previamente seleccionados, no son delegados del pueblo” afirma a la AFP en Vilna, donde se vio obligada a exiliarse tras la presidencial.

“Todo esto no tiene ningún significado para los bielorrusos”, asegura la opositora, de 38 años.

Vlada Senkova, un directora de cine de 34 años originaria de Bielorrusia, entrevistada durante una manifestación el domingo en Varsovia, no se hace mucha ilusión.

“Esto es un engaño, puro teatro. Tras esta asamblea, los bielorrusos tendrán aún menos derechos que antes”, asegura.

© Agence France-Presse




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