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En su boletín número 12, la Academia Nacional de Medicina analiza el proceso de inmunización contra la COVID-19 que se viene llevando a cabo en el país, y sostiene que con la Sinopharm producida en China, se expande el abanico de vacunas en Venezuela.

En el boletín, firmado por el presidente de la academia, Enrique López Loyo, la institución se ofrece para contribuir a la evaluación de vacunas que se traigan al país.

Advierte que es necesario un alto nivel de rigor científico en cualquier vacuna contra la COVID-19 que se introduzca en nación.

 

A continuación el texto del boletín

El 2 de marzo se anunció la llegada a Venezuela de 500.000 dosis de la vacuna producida por el Instituto de Productos Biológicos de Beijing y la compañía Sinopharm, ambas en China.

Dicho producto biológico se basa en el virus completo inactivado, que es incapaz de infectar a la persona vacunada y se produce con una tecnología usada en otras vacunas, incluyendo una contra la poliomielitis.

Aunque esta plataforma es diferente a la de las otras dos vacunas que se usan o usarán en Venezuela (Sputnik V y Oxford-AstraZeneca), todas estas vacunas están diseñadas para inducir esencialmente el mismo tipo de anticuerpos protectores en las personas vacunadas.

Desde ese punto de vista las tres vacunas propuestas para su uso en Venezuela son comparables. La vacuna de Sinopharm ha sido evaluada en animales de experimentación y en la fase 1-2 en humanos, con resultados que mostraron que la vacuna es segura y que induce niveles adecuados de anticuerpos en los voluntarios vacunados.

Los resultados de la fase 3 no se han publicado formalmente, pero se ha informado que la eficacia es cercana al 70-80%, suficientemente alta para que tenga un efecto importante en la prevención de la enfermedad y ya ha sido autorizada en varios países incluyendo en Perú.

Para satisfacer la demanda de vacunación en Venezuela, estimada en unos 30 millones de dosis, es necesario asegurar el acceso continuo de diferentes vacunas con el objetivo de vacunar al menos el 70% de la población adulta en el menor tiempo posible.

Ese proceso debe ser guiado por un Plan Nacional que debe ser publicado y apoyado por todos los venezolanos. Es necesario un alto nivel de rigor científico en cualquier vacuna contra la COVID-19 que se introduzca en el país.

La Academia Nacional de Medicina ofrece su experticia para contribuir a la evaluación de vacunas que se traigan a Venezuela.




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