La deportista Maira Alejandra Márquez. (Foto Cortesía)
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La deportista Maira Alejandra Márquez (27) murió a consecuencia del disparo que recibió en la cabeza la noche del sábado, cuando se dirigía a su residencia y quedó atrapada en la línea de fuego durante la balacera que se desarrollaba en la calle Los Tubos, de Los Rosales.

Márquez formó parte hace pocos años de la selección de baloncesto del estado Miranda y de Balonmano del estado Anzoátegui, llegando a representar al país en competencias realizadas en República Dominicana, Cuba, Brasil y Colombia. En la isla caribeña obtuvo una medalla de oro, según recordaron sus amigos. Últimamente se había dedicado al comercio pero seguía entrenando y tenía previsto participar en un juego amistoso en abril.

La deportista fue impactada en la parte posterior de su cabeza, amigos y vecinos la llevaron al Hospital Universitario donde no había ni siquiera una camilla para acostarla, por lo que fue colocada en el piso y allí algunos paramédicos le prestaron los primeros auxilios, pero dejó de existir.

Maira Márquez era hija única y últimamente se ganaba la vida vendiendo pantalones que su madre le compraba al  mayor.

El cadáver de Márquez fue uno de los 45 que fueron ingresados el fin de semana a la morgue de Bello Monte.

También estaban dos adolescentes, ultimados a tiros en La Vega y en Mamera.

A Fernando Enrique Campos López (16) lo obligaron a arrodillarse para dispararle un escopetazo en la boca, tras despojarlo de sus pertenencias la madrugada del domingo en el sector Los Encantos de La Vega.

El adolescente regresaba de una fiesta de octavita de carnaval e iba para su casa cuando lo sorprendieron. Le robaron un cofrecito donde guardaba una esclava de oro y dos anillos de plata que le regaló su madre y los conservaba como un amuleto; y también le quitaron los zapatos.

Campos había dejado los estudios y se ganaba la vida vendiendo masa de maíz pilado para arepas.

Omar Enrique Cabeza Zerpa (16) fue tiroteado la noche del sábado cuando estaba conversando con un amigo en una esquina del sector 3, vereda 8 de Mamera I, Antimano.

Vivía en la vereda 6, al dejar los estudios se dedicó a reparar motos en la puerta de su casa pero tuvo que desistir de eso porque los vecinos se quejaban por el olor a gasolina y amenazaron con recoger firmas para que le prohibieran ese trabajo.

Un familiar dijo que Omar Enrique salió a comprar café y azúcar y al poco tiempo llegó un amigo a avisar que lo habían matado. Un hombre que se bajó de un vehículo le disparó varias veces y lo alcanzó en el pecho y abdomen. Un amigo lo trasladó al hospital Pérez Carreño, donde falleció. Ayer sus familiares solicitaban colaboración en la alcaldía para costear los gastos funerarios porque carecen de recursos económicos.

 




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