(Foto: referencial.)
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De múltiples heridas por arma blanca fue asesinado el barbero Jesús Ramón Esparza Peña (37), en el interior de su domicilio ubicado en el callejón Bandera Blanca, del casco central de Antímano. Estiman que el hecho se registró pasadas las 10 de la noche del domingo, pero fue el martes cuando hallaron su cuerpo, en medio de un charco de sangre y en completo desorden el inmueble.

Esparza laboraba en una peluquería ubicada en Carapita (Antímano). El domingo a las 6:30 de la tarde se retiró de un local comercial en Plaza Venezuela, para encontrarse con unos amigos y no volvieron a verlo.

El lunes no acudió a trabajar y el martes la dueña de la peluquería, extrañada porque no se podía comunicar con el fue a buscarlo a su casa. Había sangre en la entrada, la puerta no parecía violentada, pero para no alterar el escenario con ayuda de un vecino levantó un pedazo del techo de zinc y observó el cuerpo, tendido en el piso, entre el pasillo y el cuarto principal.

El inmueble estaba regado de sangre por todos lados, había huellas de dos pares de zapatos deportivos (Esparza usaba calzado casual), varios cuchillos con las cachas partidas y botellas rotas. El cuerpo de Esparza presentó heridas que daban cuenta del ensañamiento con que fue atacado, a cierta distancia de la casa encontraron una sábana impregnada de sangre y a partir de allí unos rastros de la sustancia hemática que se perdía, lo que significa que de la casa salió un hombre herido.

Negligencia policial y “ruleteo”

Durante la inspección que realizaron los funcionarios del Cicpc, colectaron algunas evidencias para tratar de identificar a los homicidas. Todo indica que ellos entraron a la casa con autorización del dueño porque los vecinos escucharon música, al parecer estaban celebrando, y al comenzar la pelea le subieron el volumen al equipo de sonido, para opacar el ruido que producían, pero todavía se oían gritos y sonidos de botellas al ser partidas.
Un informante reveló que los funcionarios del Cicpc realizaron una inspección ocular muy deficiente. Una vez que se retiraron los técnicos, permitieron que la familia entrara a limpiar la casa, y encontraron tirada en el piso una cartera con cédula de identidad y otros documentos, que no pertenecían al difunto. Suponen que era de uno de los visitantes.

Los expertos policiales habían quitado el televisor de su lugar y lo colocaron encima de la cama de Esparza, pero cuando la familia lo levantó para devolverlo a su sitio encontraron un enorme cuchillo clavado en el colchón y solo se le veía la cacha. Los funcionarios habían “olvidado” una serie de evidencias que eran importantes para la investigación.

El cadáver de Esparza fue localizado al mediodía del martes, a las cuatro de la tarde lo levantaron para llevarlo a la morgue del hospital de Coche y les dijeron a los familiares que regresaran el miércoles a hacer los trámites para retirarlo.

Al llegar a Coche les dijeron que el cadáver no estaba allí porque solo hacen autopsias hasta el mediodía y debían dirigirse a Bello Monte. Los parientes exigen que haya una mejor organización.




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