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El comerciante José Gregorio Quintana Zamora (83), capitán retirado de la marina mercante, y su doméstica Yenny Nathaniel (73) de nacionalidad trinitaria, fueron asesinados en el interior de la quinta Florecita, en la calle Gloria de la urbanización Junko Country Club, a la altura del kilómetro 19 de la carretera que conduce a El Junquito.

Los cuerpos fueron hallados este lunes en la mañana por un hijo de la pareja que acudió a recoger una laptop y un manojo de llaves. Allí estaban los cuerpos ensangrentados de Quintana y Nathaniel, mientras que la señora Marlene Haack de Quintana (73) fue encontrada mal herida, y trasladada a un centro asistencial.

Los homicidas fueron cuatro delincuentes de piel morena, que utilizaban gorras, e ingresaron al inmueble por la parte trasera que colinda con los campos de golf y demás áreas verdes de la urbanización. La doméstica fue sometida cuando estaba sacando a los perros para el patio. Se presume que se resistió y la mataron a cuchilladas.

El señor Quintana al escuchar los gritos de la empleada y percatarse de lo que ocurría buscó su arma de fuego para enfrentar a los criminales, pero también fue sometido y baleado en la cabeza con su misma pistola, al igual que su esposa, quien fue hallada con vida.

Funcionarios del Cicpc inspeccionaron el sitio y colectaron evidencias como cuchillos de la cocina de la casa que fueron utilizados por los asesinos. La doméstica tenía más de 50 años trabajando en la casa de los Quintana-Haack. En Venezuela solo tiene una hermana que también labora en una casa de familia en Prados del Este. La señora Marlene era jubilada del Banco Industrial de Venezuela.

Quintana dejó cuatro hijos y 9 nietos. Trabajó hasta el 2006 en el Junko Golf Club, era líder comunal y dueño de una empresa que produce la materia prima para la elaboración de tequeños de la compañía K-tedra, ubicada en el kilómetro 23 de El Junquito. De 70 empleados que tenía su empresa quedan 35.

Vecinos de la urbanización deploraron el crimen, denunciaron que viven en zozobra, azotados por el hampa y no cuentan con patrullaje policial. En la entrada de la urbanización se turnan tres vigilantes, pero los delincuentes se desplazan libremente a través de las zonas boscosas que comunican con los patios traseros de la mayoría de las viviendas.

En agosto del año 2015 causó consternación nacional el asesinato del padrastro del actor Ricardo Álamo, Antonio Monasterios (67), quien cuidaba la casa del artista en el Junko Country Club, muy cerca de la casa de los Quintana-Haack.

Los vecinos reportan al menos dos robos por semana. Viven azotados por dos bandas que han convertido en zonas rojas sectores como El Topo y La Loma. En la urbanización hay aproximadamente 600 viviendas. Varias están  abandonadas porque la crisis económica ha obligado a sus dueños a irse del país. Por ejemplo la casa de la familia Torello, ubicada en La Loma, está prácticamente desvalijada porque la han violentado por lo menos seis veces.

 




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