Foto: Angel Chacón
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Las muertes de bebés recién nacidos en la Maternidad Hugo Chávez son cada vez más frecuentes y preocupantes. Es un centro de salud diseñado para tratar embarazos de alto riesgo, pero pareciese que no se cumplen los parámetros de sanidad.

Los casos son variados. La mayoría parece sufrir el mismo mal: Una afección respiratoria o una insuficiencia, pero los familiares afirman que la realidad es distinta, en su mayoría relacionada con mala práxis o con condiciones deplorables en el sistema higiénico.

Graciela Costa es la madre de una de las mujeres que parió en la maternidad el 9 de agosto. Era la feliz abuela de morochos sietemesinos, pero las irregularidades del centro médico la obligaron a despedirse de los neonatos.

La madre del bebé no está en el sitio. Se fue a una funeraria para tramitar todos los asuntos relacionados con el velatorio y el entierro, pero Graciela con su chemisse negra y recostada en un puff relata con tristeza lo vivido.

“La maternidad es un infierno en el que los médicos parecen ser el demonio”. A la hija de Costa le pidieron un kit de cesárea cuyo precio es de 900 mil bolívares en los bachaqueros que laboran en los alrededores de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera, a la vista de guardias nacionales y milicianos.

Graciela y su familia son gente humilde. Tuvieron que buscar dinero hasta debajo de las piedras para lograr la cantidad, pero duplicada porque eran dos los bebés. Consiguió Un millón 400 mil bolívares y con eso compró los kit. Afortunadamente los encontró en un menor precio, pero no fueron necesarios, pues a la mujer no se le hizo cesárea y la mercancía desapareció, como las medicinas, los insumos y todo lo que les piden diariamente, enfatizó Costa.

Los bebés nacieron con problemas y se necesitaba otro kit. Les solicitaron 800 mil bolívares por cada neonato, si no no los subirían a la Unidad de Cuidados Intensivos, en donde recibirían la atención adecuada. Ocho horas pasaron los hermanitos en una camilla en los pasillos del área de neonatología, sin los cuidados merecidos y a la intemperie. No tenían el oxígeno necesario, ni la temperatura adecuada para los cuerpos aún en desarrollo.

La bebé fue la primera en morir. Sólo duró ocho días. “A ella la mataron, le entubaron y la succionaron para quitarle las mucosas, pero fue tan fuerte que le desgarraron los pulmones y murió por un derrame“, denunció la mujer.

Los médicos no ahondaron en explicaciones, solo le dijeron que fue una afección respiratoria producto de una de las bacterias que contrajo. Bacterias que la gran mayoría de los pequeños adquiere por la falta de higiene en el centro y la ausencia de aires acondicionados en áreas como quirófano, según afirmaron varios de los presentes.

El varón murió este jueves a las 8:30 p.m. La causa: un paro respiratorio producto de una bacteria que contrajo en la sala de parto. Los tratamientos no fueron acertados y eran cambiados por el médico de turno. La abuela aseguró que nunca era el mismo pediatra y que los tratamientos tampoco se los colocaban.

24 inyectadoras le pidieron y además les hicieron firmar un documento en el que aceptaban que en caso de la muerte de los bebés o de la madre ellos no se harían responsables por lo ocurrido. No poseen esos papeles porque jamás se los dieron. Era una forma de desligarse del conflicto, según Graciela.




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