En medio del dolor por la pérdida de seres queridos, recluidos en el área de emergencia pediátrica del Hospital de Niños Dr. Jorge Lizarraga, de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera de Valencia  (CHET), un grupo de familiares decidió unirse para alzar su voz y difundir el estado actual de las instalaciones.

En unan entrevista concedida a cronica.uno relatan los hechos que los obligaron a tomar esta decisión, tras denunciar la pérdida de familiares, por causas que rondan la falta de personal médico y de enfermería, lo que juega un papel determinante en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital de Niños Dr. Jorge Lizarraga.

No hay enfermeras que administren los tratamientos en el turno de la noche lo que dificulta la recuperación de los pacientes. Las instalaciones no cuentan con aire acondicionado ni desinfectantes. Padres aseguran que sus hijos han muerto porque las áreas están contaminadas.

Valencia. Las críticas condiciones sanitarias junto con el déficit de personal médico y de enfermería en el área de emergencia pediátrica del Hospital de Niños Dr. Jorge Lizarraga, forman parte de los padecimientos que enfrentan diariamente pacientes ingresados a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (CHET), de Valencia, estado Carabobo. Estos factores también tienen incidencia en la lista de niños fallecidos en el centro asistencial.

Los padres de la pequeña de cinco años, Marielis Alexandra Barazarte Mota, fueron los primeros en contar la tragedia sufrida en la UCIP: tras sufrir un accidente doméstico el pasado 26 de junio, los padres de la niña, Mariana Mota y Lisandro Barazarte, trasladaron a su hija a la emergencia, específicamente al área de pediatría, con quemaduras de segundo y tercer grado en 45 % de su cuerpo, según diagnóstico preliminar. Marielis no aguantó y falleció el pasado primero de septiembre.

Durante los dos meses y seis días que estuvo hospitalizada, la niña contrajo ocho bacterias debido al grado de insalubridad en el hospital con el que deben lidiar pacientes, parientes y todos los trabajadores de los diferentes gremios que laboran en la CHET, según denunciaron los padres de Marielis.

Mariana y Lisandro afirmaron que el personal médico reconoció la presencia de las bacterias en el área, pero añadieron que es muy poco lo que pueden hacer para erradicarlas porque el personal de limpieza también es escaso, además no cuentan con los desinfectantes de alta gama que deben utilizar para minimizar la proliferación de las mismas.

Ante la escasez de medicamentos en el hospital para combatir las bacterias y, en simultáneo, la reventa a precios exorbitantes de algunas medicinas dentro de la CHET; los padres recurrieron al aporte económico de ciudadanos y fundaciones que ayudan a pacientes de ese centro asistencial.

Bacterias, grave problema sanitario en la CHET

Cinco de las ocho bacterias que se alojaron en el organismo de Marielis fueron combatidas y eliminadas gracias al cóctel de antibióticos suministrados en el área de la UCIP. Sin embargo, sostuvieron sus padres, la Pseudomonas aeruginosa, poderosamente rápida e invasiva, no fue atacada con la diligencia requerida en el caso.

Barazarte y Mota detallaron que en varias guardias nocturnas su hija no recibió el tratamiento con la inmediatez que se requería por falta de enfermeras.

“No hay enfermera a esta hora (madrugada) para suministrar el antibiótico”, les avisó en ocasiones un trabajador de la salud a los padres de la niña fallecida.

Incumplir con el tratamiento produjo que la Pseudomonas aeruginosa hiciera resistencia al medicamento que se le suministraba a la niña, quien ya presentaba un retroceso en su recuperación, motivado a la frecuente contaminación del quirófano, donde debía ser ingresada cada dos días para su intervención quirúrgica y lograr la cicatrización.

Además de las condiciones en las que se encuentra el quirófano, sin aire, la ausencia de anestesiólogo también retrocedió la recuperación de la paciente.

Respuestas negligentes

Los padres de la pequeña también expresaron su indignación ante el trato recibido por parte de algunas enfermeras en el área de la UCIP. Describieron que su comportamiento está al margen de la ética que representa el espíritu de ese gremio.

La falta de la reparación oportuna del aire acondicionado de la unidad de cuidados también fue un detonante para la proliferación de bacterias que acabaron con la vida Marielis.

Barazarte aseguró que denunció esta situación ante la directora del hospital y la respuesta recibida fue: “Yo no soy técnica en aire acondicionado, además eso no me lo habían informado”.

“Denunciamos, y queremos dar a conocer lo que pasa en ese hospital y así tratar de evitar que sigan muriendo tantos niños que aún tienen oportunidades de vida. Mi hija no murió por las quemaduras, falleció por las bacterias, la negligencia e indolencia de las autoridades que tienen bajo sus hombros la responsabilidad de administrar ese hospita”, destacó Barazarte.

La alimentación, indicó Barazarte, también es deficiente. Apenas recibían una pasta sin salsa, arroz blanco o bollos de harina, mientras que la dieta recomendada para su hija era a base de proteínas y jugos naturales, Lo poco que recibió fue gracias al por parte de fundaciones que hacen vida en el hospital.

Exposición continua

Otro caso denunciado fue el del niño de seis años, Samuel Rojas, quien ingresó al hospital el pasado 23 de junio proveniente del estado Cojedes, a causa de una hidrocefalia obstructiva. El niño estuvo un mes y medio en cuidados intermedios, explicó su madre, Nurmi Otero Campos.

Otero Campos relató que cuando cumplió 13 días hospitalizado, su hijo comenzó a presentar convulsiones y le practicaron una cirugía por padecer Meningitis asociada a la bacteria Burkholderia cepacia, adquirida en el nosocomio. Tras la intervención, el menor fue ingresado a la UCIP el 15 de julio y siete días después se contó su deceso.

“En UCIP se contaminó de diversas maneras ya que tuvo varias recaídas. Mi hijo murió por negligencia médica”, sostuvo la madre de Samuel Rojas.

Las denuncias de padres con hijos hospitalizados en el área de pediatría se hacen entre gritos anónimos porque temen represalias contra sus hijos y que los niños no reciban la atención médica necesaria.

Ejemplo de ello fue el pasado 30 de septiembre, cuando mudaron la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal (UTIN), otra área no apta para recibir a los recién nacidos que necesitan cuidados especiales. En esa oportunidad, los padres contactaron al equipo de Crónica.Uno y pidieron dejar en reservas sus nombres.

La denuncia fue una copia de lo que se vive en la UCIP: las bacterias están a la orden del día. El lugar donde se encuentra actualmente la UTIN tiene filtraciones en el techo y el aire acondicionado funciona con deficiencias.

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