Mitchel Bakker
Celebración del gol de Mitchel Bakker en la victoria de su equipo.

Un arranque contundente ante un rival inexperto condicionado por la presión facilitó la victoria en Bruselas (1-4) del Bayer Leverkusen de Xabi Alonso, que se situó en las semifinales de la Liga Europa y acabó con el equipo revelación del Viejo Continente, que, cuando recuperó el desparpajo y quiso reaccionar, ya tenía la clasificación muy cuesta arriba.

El Union St. Gilloise belga ha sido la sensación de la Liga Europa. Sin bagaje en este tipo de competición estuvo a un paso de situarse entre los cuatro mejores del torneo. Afrontó la cita como local con un buen marcador obtenido en el choque de ida, empate a un tanto que complicaba la tarea del Leverkusen.

Pero el equipo germano impuso su ley desde el principio. Refuerza a Xabi Alonso la situación del Bayer. Cuando el preparador español llegó al BayArena el equipo estaba en descenso en la Bundesliga y con un pie fuera de la Liga de Campeones. Ahora, meses después, el cuadro de Leverkusen está en la parte alta de la clasificación alemana y es aspirante al título de la Liga Europa, a la que llegó como tercero de su grupo en la ‘Champions’ y dejó fuera al Atlético Madrid.

El conjunto de Xabi ya lleva doce partidos sin perder. Empezó a fraguar la victoria a los dos minutos, en una acción que nació en una conducción de Florian Witz que terminó con un balón dividido entre Adam Hlozek y el defensa Senne Lynen que acabó en los pies de Moussa Diaby, que superó al meta Anthony Moris.

El equipo de Karel Geraerts ni siquiera había asimilado la situación y Jeremie Frimpong pudo hacer el segundo a los veinte minutos. Pero llegó a siete del descanso, en una transición que inició Diaby, que centró al checo Adam Hlozek y culminó el neerlandés Mitchel Bakker.

Tras el descanso el encuentro se desató. Marcó el tercero que sentenció el choque Jeremie Frimpong, vivo ante el error garrafal del portero Moris ante la presión de Bakker.

Fue entonces, con todo perdido, cuando despertó el St. Gilloise. Acortó distancias enseguida, cinco minutos después, en el 65, en una estupenda jugada por la izquierda, robo incluido, de Loic Lapoussin que terminó con un centro al área que recogió el finlandés Casper Terho, que amagó, tiró y marcó.

Después pudo hacer el segundo Victor Boniface de cabeza y a continuación Simon Adingra tiró a un palo. Pudieron ser el segundo y el St. Gilloise, a la desesperada, reengancharse al duelo. Pero fue al contrario.

A diez minutos del cierre un tiro de Diaby que rechazó el portero Anthony Moris fue recogido y aprovechado por el checo Adam Hlozek, que hizo el cuarto, hundió del todo al representante de Bélgica y llevó a semifinales al Leverkusen de Xabi Alonso.




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