En estos días de Cuaresma y Cuarentena, donde la lectura nos ayuda a sobrellevar el encierro me he encontrado con la historia de la Madre Carmen Rendiles y su labor en Valencia.
Fue el 28 de agosto de 1944 cuando salió para Valencia un grupo de religiosas entre ellas la Madre Carmen Rendiles en calidad de Superiora. En esa época el viaje a Valencia tomaba aproximadamente unas 5 horas.
Las hermanas tenían la misión de encargarse de algunas actividades de la parroquia San José, cuyo párroco había invocado a Monseñor Adam para que lograse la venida de las hermanas de la pequeña sociedad a prestarle una ayuda en la agobiante tarea de atender un sinnúmero de actividades apostólicas propias de la parroquia.
Entre las obras de apostolado que se les encomiendan están la de impartir catequesis en la escuela publica y privada de la parroquia y en algunos barrios, a la actividad se le agregó la colaboración  con la escuela parroquial de niñas pobres ” Padre Alfonzo”.
Los día domingo se dedicaban a la catequesis para el servicio doméstico, y en general estaban también disponibles para la organización y preparación de retiros para damas y niñas.
Más tarde se agregaría la elaboración de hostias y la limpieza de la iglesia, el cuidado y ornamentación de los altares. Al principio apenas llegadas las hermanas, se instalaron en una casa de la calle Díaz Moreno, no muy lejos de la iglesia de San José. Pero al poco tiempo se mudan a la calle Navas Spínola.
La Madre Carmen asume su responsabilidad de Superiora de Valencia entregándose con toda el alma al servicio de las personas de la parroquia a la que ha sido destinada. Su labor de beneficencia y dada la carencia económica de la congregación las lleva a pedir limosna en las casa de las familias valencianas.
Sus frecuentes ataques de asma y su discapacidad congénita no eran limitantes para levantarse muy temprano, aunque pasara la noche en vela, para cumplir su misión.
Su vida fue un ejemplo a seguir,  rezó ante las centenarias imágenes religiosas de nuestra iglesia de San José y caminó por estas mismas  calles de nuestra Valencia, haciendo la caridad. Fundó un jardín de infancia en la casa de la Calle Navas Spínola que fue la génesis del hoy Colegio Betania.
La Madre Carmen Rendiles, “Madre Carmen de Venezuela” es la tercera venezolana en ser reconocida por la Iglesia católica como Beata,  una vida que merece ser conocida por la presente y futuras generaciones.
Juan Carlos León-Berastegui
@leonberastegui
Abogado Corporativo



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