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La muerte de casi 2.100 personas y más de 220.000 personas infectadas por la epidemia de cólera en el este de África y en la península arábiga ha agravado el riesgo de hambruna en Yemen, en Sudán del Sur y en Somaliaen, desde inicios de 2017, alertó la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR).
El cólera es una infección intestinal aguda causada por la ingestión de alimentos o agua contaminada con la bacteria “vibrio cholerae”, que en los casos más graves puede provocar la muerte en pocas horas si el enfermo no recibe tratamiento.
Tan solo en Yemen, país que afronta una guerra civil desde 2015, se han detectado 166.000 casos de cólera desde finales de abril. Cifra que aumenta a un ritmo de 6.000 nuevos casos diarios, según cifras de la organización humanitaria.
En Somalia, los casos de cólera se elevan a 51.000, mientras que en Sudán del Sur se registran casi 5.000 afectados.
Aunque son distintos, estos brotes han sido agravados por una mezcla de factores similares en los tres territorios: la severa inseguridad alimentaria de sus ciudadanos, las sequías que han acabado con las cosechas y los distintos conflictos armados que continúan produciéndose en estos países.
Los esfuerzos de los trabajadores humanitarios se han dirigido a paliar la expansión del cólera, una enfermedad fácilmente evitable y que ha causado estragos especialmente entre la población yemení, somalí y sursudanesa que ya estaban en una situación de gran vulnerabilidad por sus altas tasas de malnutrición.
La ONU ya alertó a principios de año de la situación desesperada de 20 millones de personas en riesgo de hambruna en el noreste de Nigeria, en Somalia, en Sudán del Sur y en Yemen, lo que aumenta la vulnerabilidad de los enfermos.
Así, las ONG se han visto obligadas a diversificar los recursos que antes se dedicaban íntegramente a tratar la malnutrición y el hambre generalizado que afectan a las poblaciones de estos tres Estados.
“Ahora mismo, el personal y los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja trabajan a contra reloj para prevenir la propagación del cólera y para tratar a aquellos que están enfermos, pero si no reciben tratamiento para la malnutrición, más personas enfermarán”, afirmó el secretario general de FICR, Elhadj As Sy.
“Un niño que sobrevive al cólera estará aún más malnutrido. Es un círculo vicioso, la situación está fuera de control”, continuó Sy, que se encuentra en Ginebra participando de la reunión anual del segmento humanitario del Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC).
Por todo ello, el director de la mayor red humanitaria del mundo pidió a los Estados que financien los programas de respuesta humanitaria para Yemen, Somalia y Sudán del Sur.
“El hambre mata por sí mismo, y aún más si se agrava con la propagación de enfermedades, que, a menudo, son completamente evitables como el sarampión, la malaria o el cólera”, recordó Sy, que apuntó a que “entre un cuarto y la mitad de las personas que mueren en crisis alimentarias, lo hacen por culpa de enfermedades curables”. EFE




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