Bruselas y Londres negocian con 3 calendarios para resolver (o no) el Brexit
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Las negociaciones para un acuerdo que regule las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido continúan este martes deshojando páginas de un calendario al que ya solo le quedan un puñado de días antes de que los británicos pasen a ser un país tercero, completamente desvinculado de las reglas y acuerdos comunitarios, el próximo 1 de enero.

Pese a que el camino para tratar de acercar posturas parece estrecho, las delegaciones negociadoras de Londres y Bruselas avanzan sin dejar escapar filtraciones, y con el eco de las voces insistentes desde la Eurocámara de que apuren para alcanzar el acuerdo esta semana, casi la única manera de que el texto pueda ser ratificado antes de que acabe el año.

Y mientras las conversaciones prosiguen un día más en Bruselas, la Unión Europea maneja ahora tres escenarios para las próximas semanas, dependiendo de cómo avancen los equipos negociadores encabezados por Michel Barnier y David Frost.

Escenario 1: un milagro en los próximos días

El primero es el más optimista y se basa en la posibilidad de que las partes resuelvan sus diferencias “en los próximos días” y se cierre un acuerdo “relativamente pronto”, en principio la próxima semana, para que los trámites de la ratificación puedan concluirse antes del 31 de diciembre.

En la Unión Europea, esto supondría que, en tiempo récord, la Comisión Europea remita el texto al Consejo, que debería concluir la revisión legal y traducción a todos los idiomas oficiales de la Unión Europea antes de enviárselo al Parlamento Europeo.

El Parlamento Europeo debe entonces convocar un pleno de dos días para anunciar la recepción del pacto y su remisión a las comisiones competentes, como la de Comercio Internacional, para que den su luz verde y lo devuelvan al pleno para su voto final al día siguiente, usando todos los procedimientos urgentes de los que disponen.

Este pleno podría celebrarse el 28 y 29 de diciembre ya que, después de esto, el Consejo aún necesitaría un día para finalizar su adopción.

Aunque factible en términos temporales, esta opción pone nerviosas a muchas voces en el Parlamento, donde algunas fuentes reconocen una cierta “frustración” con cómo se han gestionado los tiempos, particularmente por parte del Reino Unido cuando decidió en junio no solicitar una extensión del periodo de transición.

“Así no es cómo se debería hacer un escrutinio”, señala una de estas fuentes, que recuerda que la Eurocámara ostenta la prerrogativa de revisar en profundidad los acuerdos comerciales a los que llega la Unión Europea con terceros países.

En esta ocasión, y que pese a que el grupo de coordinación del Brexit ha ejercido un escrutinio de las negociaciones continuo en los últimos meses y Barnier les ha mantenido informados, señala que de momento no cuentan con un acuerdo consolidado que revisar y solo disponen de textos parciales, aunque aún no quieren fijar una fecha límite a partir de la cual ya no sería posible la ratificación a tiempo.

Escenario 2: “No acuerdo controlado”

El segundo escenario parte de la base de que el acuerdo no podrá ratificarse antes de final de año y, por tanto, el Reino Unido abandonará sin un acuerdo el 1 de enero las estructuras comunitarias en las que aún permanece.

No obstante, se trataría de un “no acuerdo controlado”, ya que este escenario también recoge que los negociadores sigan trabajando en el texto en las últimas semanas del año y puedan llegar a un acuerdo en los días finales de 2020.

En este escenario, una vez el texto definitivo esté acordado a nivel de negociadores, se pondrían en marcha todos los trámites de la ratificación de ambas partes en los primeros días de enero con vistas a que el acuerdo entre en vigor poco tiempo después.

Ya no existen opciones legales de extender el periodo de transición, por lo que un breve periodo de “no acuerdo” sería inevitable en este caso. Aunque se tratase de un “caos gestionado”, británicos y europeos percibirán por unos días las consecuencias de un Brexit duro, que con casi total seguridad colapsaría transportes y podría provocar escasez de algunos productos en las estanterías de los comercios británicos, especialmente de alimentos perecederos.

En este escenario también se contempla una posible aplicación provisional del acuerdo a partir del 1 de enero y su posterior ratificación en el Parlamento Europeo, aunque fuentes europeas señalaron a Efe que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, no es favorable a esta posibilidad.

Escenario 3: “No acuerdo”

En el tercer escenario, los negociadores no lograrían un acuerdo antes de que acabe 2020 y se entraría en 2021 sin un tratado comercial ni la perspectiva de que se vaya a lograr uno en el corto plazo.

Inmediatamente se ponen en marcha los planes de contingencia que presentó la semana pasada la Comisión Europea y a los que aún deben dar el visto bueno los Estados miembros y el Parlamento Europeo, que cubren los ámbitos de la pesca y el transporte aéreo y rodado.

Más allá de las áreas que cubren los planes de contingencia, europeos y británicos verán otro tipo de cambios: los viajes desde las islas británicas a la UE quedarán restringidos a los esenciales debido a la pandemia y quedan en el aire el reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales y los mecanismos para trasladar el derecho a pensión y otros subsidios entre el Reino Unido y países miembros de la UE.

La tarjeta sanitaria europea dejará de ser válida para los británicos que visiten países de la UE y los turistas comunitarios en el Reino Unido, los estudiantes británicos dejarán de tener acceso al programa Erasmus y la imposición inmediata de aranceles incrementaría el precio de la cesta de la compra.

En cualquier caso, y aunque se llegase a este escenario, es improbable que ninguna de las dos partes escenifique un portazo definitivo a las negociaciones: la Unión Europea y el Reino Unido están condenados a entenderse y, tarde o temprano, su cercanía geográfica y profunda interdependencia les obligará a negociar su futura relación. EFE




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