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El sector manufacturero de Carabobo, representado en la Cámara de Industriales (CIEC), que preside Adán Celis Michelena, en declaración pública muy contundente, ofreció total y absoluto respaldo a las inquietudes planteadas por su organismo cúpula, Conindustria, en las que alertó sobre la inconveniencia y perturbación que causan a la economía, algunas medidas y decisiones que viene instrumentando el gobierno, consideradas “populistas y efectistas”.

No es interviniendo los procesos productivos de las empresas o trastornando sus operaciones de negocios, como se va a superar la hiperinflación, ni los agudos escollos que ocasionan severo deterioro social y económico al país, destacó la CIEC en su declaración de adhesión a la Confederación Venezolana de Industriales.

Efectivamente, agregó el documento, la situación de hiperinflación que se ve, se siente y comprueba en el día a día de los venezolanos, es el reflejo del deterioro de la economía productiva, que se ha agudizado, sobre todo desde el año pasado, forzada por la caída de la producción con repercusión directa en los salarios y pérdida de la capacidad adquisitiva de la población.

Tampoco, obligando al comercio a bajar los precios, sin ponderar los costos, puede apreciarse como una decisión favorable al desarrollo y progreso del país. Por el contrario, incide negativamente en cualquier esfuerzo que se haga para mejorar la economía y enfrentar las consecuencias de la crisis, siendo, lamentablemente, acciones incentivadoras de mayores desmanes como los ataques a establecimientos, desaparición de inventarios y destrucción de capitales y de posibilidades de inversión.

Las arbitrarias como incoherentes exigencias que igual se están haciendo en empresas fabriles, con fiscalizaciones impertinentes, principalmente en plantas productoras de alimentos, provocan una situación de mayor trastorno de la actividad de producción, a conciencia de que en Venezuela, en las actuales circunstancias, apenas se produce el 10% de los niveles de 19 años atrás, y si no hay producción, irremediablemente crece la escasez y aumentan los precios.

Coinciden también los industriales carabobeños con la posición de Conindustria, que los desequilibrios monetarios han destruido el poder del bolívar como moneda, cuando toda sociedad siempre requiere de una moneda dura y estable como mecanismo de transacción y de ahorro, con el agravante de que aquí, en Venezuela, esas desarticulaciones monetarias ocurren porque el gobierno gasta más de lo que le ingresa, en medio de una vorágine que no tiene otra denominación que no sea déficit fiscal, para lo cual apela o intenta cubrir imponiendo la generación de dinero inorgánico, sin respaldo de las exportaciones petroleras o no petroleras, ni con otra actividad económica local, puntualiza la declaración de la CIEC.

Con una moneda devaluada, sin producción y sin empleos, es materialmente imposible que mejore el poder adquisitivo y el aparato productivo nacional, concluye el documento de la CIEC, revisado por su junta directiva, no sin antes avalar un conjunto de análisis y recomendaciones que preparó Conindustria, cuya aplicación responden a las soluciones de la crisis nacional y de ratificar su disposición a seguir trabajando, a marcha forzada, por la recuperación productiva de las empresas fabriles que son el sostén más efectivo para el bienestar de la sociedad.

Nota de prensa.




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