Monseñor Reinaldo Del Prette y el alcalde Julio Fuenmayor, en la catedral. (Foto cortesía).

Durante la misa conmemorativa de los 467 años de Valencia, que se celebró este viernes en la catedral, el señor arzobispo Reinaldo Del Prette, recordó que desde sus inicios, la ciudad fue puesta bajo el mando protector  de Nuestra Señora de la Anunciación.

Apuntó que no hay que olvidar que la ciudad es la extensión de las casas de quienes aquí residen. Es donde la gente socializa. Inicialmente la socialización se da en los hogares, luego en los vecindarios y después en las escuelas, liceos y universidades.

Refirió que los ciudadanos tienen espacios culturales, deportivos, de entretenimiento y comerciales, para poder convivir, en todas las áreas que supone una ciudad.

Por considerarlo muy bueno, monseñor Del Prette quiso recrear el discurso que pronunció el recién fallecido cardenal Jorge Urosa, cuando fue orador de orden en la sesión especial que por el Día de Valencia, realizó el concejo municipal en el año 1995.

El prelado de la iglesia católica, arzobispo de Valencia para ese entonces, basó su discurso en el sueño que tenía sobre el desarrollo futuro de la ciudad.

“Aquí señores comienza mi sueño. En el veo con ilusión, que ya los partidos políticos escogen a los más competentes, a los capaces y preparados. Técnicos y humanistas para dirigir y gerenciar, con efectividad y con criterio moderno, una metrópolis que cada día es más difícil de gobernar”.

“En ella los universitarios, de aquí y de otras partes del país, asumen de verdad su papel de conductores y protagonistas, y un cambio de mentalidad. Y dejan a un lado la pasiva comodidad de la academia, y su tempranera jubilación, para dedicarse a trabajar y a realizar cosas por la ciudad”.

“Veo una ciudad donde tendremos gracias a Dios un sistema y al esfuerzo mancomunado de muchas personas, encabezadas por el alcalde, un sistema rápido  de transporte masivo, como es el metro”.

El arzobispo para ese entones soñaba con una ciudad unida, fraterna, amigable, en donde reinara la justicia y la solidaridad, gracias a una familia sana. A oportunidades de prosperidad y también gracias a una bien preparada fuerza policial de seguridad urbana.

También con una ciudad donde no hubiera niños de la calle, porque todos son hijos del verdadero amor, que no solo engendra, sino que da afecto y seguridad, el pan y la fe que salva.

Mostraba su satisfacción por la promoción y la defensa de los valores fundamentales de la familia, en los medios de comunicación y otras instituciones, sin la cual no habrá nunca una verdadera ciudad, sino una agregación contrapuesta e inestable de individuos.

A la misa asistió el alcalde Julio Fuenmayor y demás miembros de su tren ejecutivo.

Monseñor Del Prette lució sobre su casulla y la mitra, distintivos de color azul que representa la paz, limpieza y pureza, y se utilizan en festividades religiosas solemnes.

 




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