(Foto Andrés Galindo)
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La parroquia Santa Rosa siempre se ha caracterizado por ser una de las más tranquilas del municipio Valencia. El 29 de agosto, sin embargo, un caso estremeció a la comunidad. Un reconocido barbero de la zona, cuyo negocio estaba en la plaza del mismo, nombre apareció muerto y maniatado.

En un momento se creyó que había sido un suicidio. Eran los rumores que corrían por el sitio. Quienes se reunieron frente a la santamaría del local, con 35 años de funcionamiento, vieron al hijo de la victima llorar y gritar de desesperación.

Los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas llegaron a las 7:30 a.m., treinta minutos después de la apertura del negocio. Joaquín Sepulveda estaba amarrado a una silla y con una franela blanca en la cabeza. Lo habían golpeado, dijo la exesposa del hombre de 66 años. Ella se enteró mucho después que los parientes más cercanos. Faltaban 30 minutos para las 12:00 p.m. cuando llegó en compañía de un amigo de muchos años, quien lo describió como “gentil y buena persona”.

Los vecinos siguen impactados, no creen lo que ocurrió y lamentan que la vida de un hombre como él costase una licuadora, unas máquinas de afeitar y unos secadores de pelo. Eso fue lo que los ladrones robaron cuando forzaron la santamaría para ingresar al negocio de aspecto antiguo y carente de publicidades y letreros.

Las fuentes policiales consideran que la muerte del hombre no fue intencional Para ellos los delincuentes solo querían robar la mercancía y escapar, pero la situación se les fue de las manos y la victima se asfixió en horas de la madrugada.

Sepulveda, según los vecinos, usaba la barbería como vivienda. Una mujer mayor se asomó a ver el cuerpo sin vida de su vecino y observó una colchoneta en el suelo, en la que reposaba Joaquín, boca arriba.

La familia estaba desesperada, querían que su pariente fuera sacado de la morgue de Valencia lo más rápido posible para hacer los tramites correspondientes, velarlo y luego hacer un entierro digno. El cartel de cerrado por duelo sigue en la entrada del negocio, luego de tres días del hecho.




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