Trabajadores buscan oro en una mina en Sudán. (Cortesía)

La minería impone la dinámica de los habitantes del estado Bolívar, estén o no involucrados directamente con la actividad. Las niñas, niños y adolescentes (NNA) no son ajenos a ese mundo, de hecho hasta 45% de quienes trabajan en las minas al sur del país son menores de edad, reveló una investigación de Cecodap.

El informe: Peligros y Vulneraciones de DDHH de NNA en la Frontera y Actividades Mineras, presentado este lunes 10 de diciembre, advierte que la minería “no solo amenaza el ambiente sino el tejido social”. Describe que el oro es percibido como “el futuro” para los residente de la zona, lo que estimula la migración interna en la entidad.

En el contexto de esos movimientos se vulneran los derechos de los NNA. Muchos son dejados atrás por sus familias que acuden a las minas para mejorar sus ingresos. En el peor de los casos, pueden perder a uno de sus padres por los hechos de violencia que promueven los grupos en control de la extracción del oro, reseñó Efecto Cocuyo.

El coordinador del Programa Creciendo Sin Violencia de Cecodap, Abel Saraiba, agregó que en la investigación -realizada en noviembre de 2018- identificaron un aumento de los niños en situación de calle. El registro en El Callo es de 60. A ese pueblo se han desplazado en los últimos años unas 200 mil personas para trabajar en las minas.

DESERCIÓN ESCOLAR
El estudio realizado por Saraiba y el coordinador general de Cecodap, Carlos Trapani, también refiere el aumento de la deserción escolar de los niños para vincularse a la actividad en los yacimientos. “Pero los docentes también migran a las minas”, advirtieron.

Saraiba expuso que entre otros hallazgos, producto de más de 23 entrevistas en las ciudades de Puerto Ordaz, San Félix y El Callao, se identificó que un promedio de 4 niños mueren cada días en el Hospital Uyapar, la mayoría por causas asociadas a la desnutrición.

Además, se registró un aumento en 87% del paludismo. “Hoy Venezuela representa el 53% de los casos de malaria en América Latina”, dijo el psicólogo. En ese contexto, es aún más grave el cierre, desde hace 8 meses, del Hospital Menca de Leoni en San Félix, dejando de atender a unos 14 mil niños incluso de los estados Anzoátegui, Monagas y Delta Amacuro.

SIN NADA
Cecodap también levantó un diagnóstico de la situación que viven los niños y adolescentes en la frontera con Colombia. Alertan que los NNA sufren discriminación y en muchos casos no tienen acceso a la protección social, servicios de alimentación, vivienda, de salud ni educación.

Producto de la migración forzada, esta población es vulnerable a ser víctimas de delitos como la explotación sexual, laboral, entre otros.

Carlos Trapani describió que, además, muchos niños no tienen acceso a los documentos de identidad: “Esto implica que no existen jurídicamente y pueden ser señalados como apátridas”.

El informe completo está disponible en la página de Cecodap.




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