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El Celta de Vigo dio continuidad a su felicidad copera e hizo de la efectividad un arma para imponerse al Leganés (0-2) en un choque poco vistoso y muy intenso por parte de los dos contendientes.

Pensando en la ida de las semifinales de la Copa del Rey, puso en escena el Celta un once repleto de futbolistas poco habituales, al igual que sucedió la jornada anterior contra la Real Sociedad. En el Leganés, Garitano dio la titularidad a Szymanowski por primera vez desde su lesión.

La noche fue fría, no menos que el comienzo del partido. Ni unos ni otros arrancaron finos. Si acaso algo mejor el Leganés, no tanto por su dominio sino por estar bien plantado en el verde. Pero ocasiones, pocas más allá de un tiro de Szymanowski que se marchó desviado.

La primera media hora se diluyó sin sobresaltos, con el sonido ambiente de la entregada afición del Celta de Vigo y los suspiros de un público ansioso por ver algo que justificara su desplazamiento.

El momento llegó tras un saque de banda de Hugo Mallo que acabó en Álvaro Lemos previa combinación impecable en espacio reducido. Éste se dio la media vuelta y sacó un disparo que tocó en el palo antes de alojarse en las mallas. Difícil obtener más rentabilidad a sus primeros minutos ligueros de toda la temporada.

La diana en contra bloqueó al anfitrión, que desde ese instante centró sus esfuerzos en tratar de recuperar un esférico del que ya eran dueños los gallegos. Solo la entrada de Guidetti por el lesionado Rossi y un intento de Timor despejado a córner supusieron algo noticiable hasta el intermedio.

De vuelta al verde, el guión parecía idéntico. Con la idea de alterarlo en su beneficio, desde el banquillo blanquiazul se dio entrada al brasileño Luciano por Timor. Al cambio le siguió un aumento de la vocación ofensiva, estirándose el equipo en busca del empate.

Sin embargo, cuando empezaban a germinar motivos para el optimismo cayó una nueva helada en forma de gol. Pione Sisto, siempre eléctrico y desquiciante para la zaga, fue derribado en el área por Víctor Díaz tras un cambio de ritmo.

Lanzó el penalti Guidetti por el centro y aumentó la ventaja para los suyos antes de marcharse a celebrarlo junto a la zona donde estaban sus seguidores, para quienes se ha ganado el estatus de ídolo.

A los locales no les quedaba más remedio que abordar un último intento y para él se embarcó Asier Garitano con Samu García y Darwin Machís. Debutaba el primero de blanquiazul y le puso ganas, aunque se notó la falta de acople. El venezolano, por su parte, no fue capaz de sorprender con su velocidad.

Ninguno se acercó a la red pero sí lo hizo Guerrero, que falló debajo del larguero a puerta vacía. Definitivamente, no era el día. El triunfo le permite al Celta afrontar con tranquilidad su capital cita copera mientras que el Leganés deberá ahora viajar al Calderón antes de recibir, en un duelo vital por la permanencia, al Sporting de Gijón.




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