Christian Santos, delantero venezolano del Deportivo de la Coruña. / Foto archivo

En su primer partido como titular con Fernando Vázquez como entrenador del Deportivo (se hizo cargo del equipo en Navidad), el internacional venezolano Christian Santos fue clave para lograr una victoria que le acerca a la permanencia en LaLiga SmartBank.

El delantero blanquiazul obtuvo así el premio al ejercicio de paciencia, sacrificio y autoconfianza que ha tenido que realizar como deportivista.

Por sus botas pasó el balón con el que Ager Akeetxe empató el partido con el Huesca y también el que completó la remontada blanquiazul con una espectacular chilena en una jugada que él mismo había iniciado en campo propio.

El vuelo acrobático de Santos para cazar en el aire el centro de Salva Ruiz con el pie izquierdo, a pesar de estar marcado por un defensa del equipo oscense, y su remate a la escuadra quedará en la retina de los deportivistas y del resto de los amantes del fútbol.

Santos, el ‘Beckham’ del Deportivo, anotó así su quinto gol y dio su segunda asistencia en 24 partidos de Liga con el Deportivo, solo cinco de ellos como titular, y poco más de 900 minutos en el terreno de juego.

En su rol de revulsivo, había dado a su equipo la victoria ante el Oviedo en el primer partido del curso (3-2), contribuido al segundo triunfo de la temporada el 20 de diciembre en la vigésimo primera jornada y sumado en el empate ante el Rayo el pasado 20 de junio (3-3).

En su segunda temporada como blanquiazul, la última de su contrato, el Deportivo le abrió la puerta en el mercado invernal, le hizo una invitación a desvincularse antes de tiempo, pero él no la aceptó.

Santos, que nació en Puerto Ordaz (Venezuela), se crió en Alemania y tiene ascendencia gallega (su padre nació en Ourense), se quedó en el Deportivo convencido de que iba a tener minutos porque el fútbol siempre da muchas vueltas, aunque en A Coruña ha jugado mucho menos de lo que esperaba.

Fichó en 2018 tras desvincularse del Alavés y con ganas de triunfar en la tierra de su padre, dispuesto a explorar las raíces (incluso aprendió a tocar la gaita), pero en el césped las oportunidades escasearon y llegó a ponerse en manos de un coach para reforzar la autoestima.

Cómodo en A Coruña a pesar de que no ha gozado de demasiadas oportunidades, no se rindió.

Desde que Fernando Vázquez, el tercer entrenador de la temporada, se hizo cargo del equipo en Navidad, ni siquiera había tenido un minuto hasta el parón por el coronavirus a mediados de marzo.

Lejos de bajar los brazos, el delantero aprovechó el confinamiento para ejercitarse en el gimnasio del chalet en el que reside, muy equipado, y llevar una vida saludable para estar a tope cuando el balón volviera a rodar.

Su buen estado de forma, el hecho de que las convocatorias se ampliaran a 23 jugadores y que se permitiera efectuar cinco cambios, le dieron minutos ante el Sporting de Gijón en el primer partido de la ‘nueva normalidad’, repitió como suplente ante el Rayo Vallecano con un gol y fue decisivo ante el Huesca.




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