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Todos los días, podemos cuidar nuestro de sistema inmunitario para hacer frente a los virus, las infecciones y a muchos tipos de enfermedades.

Ahora bien… ¿Y si te dijéramos que todos disponemos de un sistema inmunitario psicológico?

Expertos en ciencias del comportamiento y de la salud como Daniel Gilbert, de la Universidad de Harvard, así nos lo señalan, aunque, eso sí, es importante matizar algunos aspectos.

Se trataría más bien de unos mecanismos de defensa, de adecuadas estrategias que el ser humano despliega casi a modo de células inmunitarias con el fin de gestionar mejor el estrés, la ansiedad, los miedos, las preocupaciones…

Si hay algo que todos sabemos es que hay personas que afrontan mucho mejor que otras las dificultades de la vida y los problemas.

Y lo consiguen hasta el punto de obligarnos a hacerles en ocasiones la clásica pregunta de… pero tú, ¿cómo lo haces para no “decaer” y conservando siempre el optimismo?

Si bien es cierto que hay personas que, de modo natural, son más resistentes y hábiles a la hora de gestionar la adversidad, debemos tener muy claro que todos nosotros podemos aprender a conseguirlo.

Existen determinados mecanismos y estrategias que nos pueden ayudar a desarrollar un sistema inmunitario “psicológico” sano, fuerte y digno.

A continuación, te explicamos cómo hacerlo.

Sencillas estrategias para favorecer tu sistema inmunitario psicológico

Todos tenemos derecho a ser felices y todos tenemos la obligación de cuidar de nosotros mismos para conseguirlo. Esto es algo que debemos tener claro desde un principio.

Somos agentes activos de nuestro bienestar y, por tanto, todo sistema inmunitario psicológico fuerte debe nutrirse de la responsabilidad personal, de la capacidad para tomar decisiones, de la clara voluntad de invertir tiempo y recursos en las siguientes dimensiones.

Toma nota de ellas.

  1. Tener una autoestima fuerte no es pecar de egoísmo

Hemos de admitirlo, en ocasiones tenemos cierta reticencia a priorizarnos, a poner nuestro bienestar por delante de ciertas cosas e incluso de ciertas personas.

  • Practicar este ejercicio a diario consume y destruye, nos apaga por dentro y desdibuja nuestra integridad.
  • No temas quererte tanto como mereces, no tengas miedo a amarte, porque hacerlo, no es un acto de egoísmo, es una estrategia de bienestar psicológico.
  1. Piensa en positivo: no cuesta nada y se consigue mucho

Pensar en positivo no es caer en esa autoconfianza ciega, no es renunciar a la objetividad ni mucho menos dejar de ser realistas.

  • Pensar en positivo es explorar nuestras capacidades para confiar en ellas, para decirnos a nosotros mismos que somos capaces de muchas cosas, que nos merecemos cosas buenas y que vamos a poder alcanzar nuestros objetivos.
  • Quien se deja llevar por el derrotismo desarrolla un sistema inmunitario psicológico débil, de esos que derivan en indefensión, en abatimiento, en el mal humor y en la creencia de que no tienen el control de su vida.
  1. Encuentra un sentido a la vida

La vida no tiene un sentido, en realidad, tiene múltiples sentidos y todo dependerá del que nosotros mismos queramos darle.

  • Hallarlo es primordial, porque nos orientará hacia un punto en el horizonte, hacia la luz de ese faro que, a modo de inspiración cotidiana, nos irá guiando.
  • Puede que tu deseo sea triunfar laboralmente, sentirte independiente o, quizá, dar lo mejor a tus hijos o aspirar a una vida cómoda y tranquila con una pareja.

Piensa en ello y tómalo como propósito para hacerlo tuyo.

  1. Practica el desapego

Practicar el desapego no es querer mantener una distancia de todo y de todos. Supone no ser dependiente ni esclavo de nada ni nadie, ni dejar a un lado nuestro propio bienestar.

El desapego es entender que nada nos pertenece y que nosotros mismos tampoco pertenecemos a nadie ni nada.

Nuestra obligación es favorecer el propio bienestar y la felicidad de los demás, haciéndolos sentir libres, valientes, pero también parte de nosotros como el regalo más precioso que la vida ha podido ofrecernos.

  1. Entiende qué es prioritario y qué es secundario en tu vida
  2. Lo que otros piensen de nosotros es secundario, lo que tú pienses de ti mismo es prioritario.
  3. Lo que otros esperen de ti no es importante, lo que tú esperes de ti mismo es esencial.
  4. Lo que otros digan que necesitas para ser feliz carece de importancia, lo que tú sientas que te falta para serlo sí es importante.

Sabemos que todas estas dimensiones te son conocidas, que ya habías deparado en ellas y que, a menudo, intentas invertir todas tus energías en ellas.

Entiende también que, sin embargo, si alguna de estas estrategias falla, las demás se vienen abajo. Porque cuando uno carece de autoestima, en ocasiones, practica ese apego poco saludable hacia los demás esperando que llenen sus carencias y den fuerza a sus debilidades.

No es lo adecuado. Cuida de tus sistema inmunitario psicológico cada día y empieza a “vitaminarte” de pensamientos positivos, de seguridad personal, de nuevos objetivos y de adecuadas estrategias que iluminen tu autoestima. (mejorconsalud.com)




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