Club Firestone

El 13 de marzo del 2020 se convirtió en una fecha negra para el deporte carabobeño, ese día el llamado con justicia “el templo del deporte en Carabobo”, el Club Firestone cerró sus puertas con motivo del inicio de la cuarentena por la pandemia del coronavirus, lo que no se imaginaban sus hoy dolientes es que también sería condenado al abandono, por unos personajes negados a reconocer su historia de casi 70 años.

Dos años han pasado y en la instalación donde siempre se estaba desarrollando actividad deportiva, la bulla y la alegría eran parte del ambiente, hoy solo muestra soledad, silencio y una desidia medalla de oro. Sus hoy dolientes esos que llevan la procesión por dentro de la tristeza, al ser forzados a peregrinar y emigrar a otros campos y escenarios para poder seguir desarrollando su carrera deportiva y otros seguir recreándose con la práctica de su disciplina favorita.

Los hoy llamados dolientes son ese medio millar de peloteritos que tenían las sedes de sus escuelas de beisbol menor en el Club Firestone, el mismo que implantó una histórica marca en los campeonatos nacionales de Criollitos de Venezuela, al albergar por primera vez en un solo escenario un torneo con las selecciones de los 24 estados del país. El mismo club donde se formó en su Escuela Firestone, el hoy considerado uno de los mejores receptores del mundo, Salvador Pérez, el mismo que al alcanzar la fama, no dudo en mencionarlo en una entrevista en el canal ESPN.

Así como el otro millar de dolientes, los del softbol, donde se forjaron los mejores de la disciplina en Venezuela, donde hacían vida ligas de todas las categorías, género y edades, donde no era extraño un equipo cuyo nombre era un apellido familiar. Donde en el campo se veían uniformados el abuelo, el padre y el hijo, mientras abuelas, madres, esposas y novias eran las barras.

El club donde quedó para la historia varias ediciones del original “Amanecer softbolístico”, sinónimo de gran nivel, diversión y recreación, donde grandes ligas que no jugaban en la LVBP, sin embargo sí lo hacían en este torneo.

Ni se diga de los dolientes del baloncesto, esos 500 practicantes de la disciplina, los niños integrantes de la Escuela y los que se mantenían en acción en los diversos torneos que en su gimnasio cubierto se realizaban. Destacando la participación de muchos profesionales en la Liga Industrial de Baloncesto, Libalca, donde se marcó un hito, cuando siete de los integrantes de la Selección Vinotinto que conquistó en México el cupo para el Mundial, habían jugado en esta Liga.

Así podríamos seguir enumerando la gran cantidad de hechos relevantes en este emblemático Club Social y Deportivo, pero como dice uno de sus fundadores, personaje ícono dentro y fuera de los campos, el integrante del Salón de la Fama del Softbol Mundial, Franco Caverzán, se necesitarían muchos días para escuchar y escribir la historia del CLUB FIRESTONE.

“No entendemos como otras instalaciones deportivas de empresas se han ido reactivando y algunas ya están en total funcionamiento, la situación del Club Firestone muestra una tendencia a empeorar, sin nadie que al menos diga que piensan hacer con esta instalación emblemática de Venezuela”, se lamentó con voz nostálgica, Franco Caverzán.

Sin duda hay que repetirlo, el Club Firestone cayó en manos de personajes negados a reconocer su historia, sin el menor remordimiento por haber botado las llaves de las puertas del templo deportivo de Carabobo.

Nota de prensa




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