Colombia se prepara para una Navidad sin fiestas por incremento de COVID-19
/ Foto: EFE
Las autoridades de distintas ciudades y regiones colombianas impusieron este lunes nuevas restricciones al comercio y a la reunión de personas para festejos navideños debido al alarmante avance de la pandemia de coronavirus en el país.

En los últimos cuatro días los casos positivos han crecido sustancialmente y el pasado sábado alcanzaron un récord cercano a los 14 mil contagios diarios que las autoridades atribuyen principalmente a las aglomeraciones de gente en el comercio y a las reuniones familiares propias de esta época del año.

Por eso, las medidas tomadas por alcaldes y gobernadores, que en muchos casos incluyen el inédito toque de queda en la Nochebuena y la Nochevieja, están encaminadas a mantener a la gente en sus casas para reducir las hospitalizaciones ya que la ocupación en las unidades de cuidados intensivos (UCI) crece y en ciudades como Cúcuta, en la frontera con Venezuela, están al borde del colapso.

“La Navidad no se cancela, pero va a ser diferente. No son medidas que nos guste tomar pero es nuestro deber porque no tomarlas sería una irresponsabilidad”, dijo hoy a periodistas el alcalde de Medellín, Daniel Quintero.

El alcalde explicó que Medellín, segunda ciudad de Colombia, y capital del departamento de Antioquia, tendrá toque de queda desde las ocho de la noche del 24 de diciembre hasta las seis de la mañana del 26, medida que se repetirá en las mismas horas desde el 31 de diciembre hasta el 2 de enero.

Además, la Alcaldía dispuso la suspensión de los tradicionales alumbrados navideños hasta la primera semana de enero para evitar que la gente se concentre en lugares públicos para ver las luces, y a partir de mañana implantará de nuevo el “pico y cédula”, un método para controlar el acceso de personas a comercios no esenciales y oficinas según el último dígito de su documento de identidad.

Prevenir antes que lamentar

Al justificar esas medidas, Quintero señaló que “dejar que la curva simplemente avance como va podría llevarnos a un enero y un febrero que se conviertan en meses oscuros para la ciudad y meses oscuros para el país”.

Según el Ministerio de Salud, Colombia acumula un millón 507 mil 222 contagios de COVID-19, mientras que los fallecidos suman 40 mil 475.

La Gobernación de Antioquia también anunció la implantación del toque de queda en los 125 municipios de esa región en horarios similares a los de Medellín.

“Las medidas restrictivas para mitigar el COVID-19 no serán nunca suficientes si no hay un compromiso de manera individual”, manifestó el subsecretario de Gobierno de Antioquia, Jorge Ignacio Castaño, quien añadió que la ocupación de las UCI en ese departamento es “de más del 80%”.

Bogotá también implantó a partir de hoy y hasta el 15 de enero el “pico y cédula”, medida que, según el secretario de Gobierno de la ciudad, Luis Ernesto Gómez, se tomó “por una aceleración en el ritmo de contagio” ya que solo en diciembre el número de casos activos en la capital colombiana subió de 20 mil a 31 mil.

Para evitar un agravamiento de una situación ya complicada, el presidente colombiano, Iván Duque, anunció anoche que a partir de hoy quedan suspendidos los vuelos desde y hacia el Reino Unido como medida preventiva ante la detección en ese país de una nueva cepa de coronavirus.

Llamado de atención a la ciudadanía

El aumento de los contagios en prácticamente todo el país ha llevado a otros alcaldes y gobernadores a apretar las tuercas a la ciudadanía para tratar de mitigar la propagación del coronavirus.

“Le estamos pidiendo a la ciudadanía que colabore (…) seamos adultos responsables, hay que cuidar a los viejitos, hay que tener distanciamiento social, hay que usar tapabocas”, dijo a periodistas el alcalde de Cartagena de Indias, William Dau, al comentar la implantación de la medida del “pico y cédula”.

En la vecina Barranquilla, el alcalde Jaime Pumarejo dispuso el toque de queda en las celebraciones de la Nochebuena entre las once de la noche y las seis de la mañana del 25, mientras que para Nochevieja, la medida entrará en vigor a la una de la mañana del 1 de enero y terminará a las seis de la mañana del mismo día.

“Es la hora de cuidarse, de guardar la vida, de evitar cualquier tipo de aglomeración, debemos mantener el ‘pico y cédula’ para asistir al comercio, necesitamos mantener el toque de queda y una ley seca, mantener unas restricciones a cualquier tipo de actividad de fiesta”, manifestó por su parte el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina.

Según Ospina, médico de profesión, en Cali las UCI tienen una ocupación del 92% y “estamos teniendo más de 500 casos por día de contagiados por COVID”.

Otro motivo de preocupación para las autoridades de Cali es la final del fútbol colombiano, que se jugará el domingo 27, ya que en el partido de ida el América, uno de los clubes de la ciudad, derrotó 3-0 al Santa Fe, con lo cual quedó a un paso de ganar el título.

“Y para la hinchada americana, mesura y responsabilidad, cualquier posibilidad de congregación (de personas) es de contagio”, dijo Ospina sobre la final del próximo domingo.

Balde de agua fría para el comercio

La medida del “pico y cédula” cayó como un balde de agua fría en el comercio y otros sectores que viven de la atención al público, como el de bares y restaurantes, que después de varios meses de paralización de sus actividades contaban con la temporada navideña para enderezar las cuentas del año.

“La restricción del ‘pico y cédula’ en este momento la vemos como algo inconveniente porque el comercio formal viene cumpliendo con todos los protocolos”, dijo el director para Bogotá de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), Juan Esteban Orrego.

El dirigente reconoció que “efectivamente hay una situación muy difícil en la ciudad” por los aumentos de casos positivos y la ocupación de las UCI, pero subrayó que las restricciones para evitar aglomeraciones deben ir dirigidas al comercio informal y no al formal que, según afirmó, cumple las medidas de bioseguridad y tendrá grandes pérdidas económicas con la restricción.

“El comercio formal está en su recta final, nos faltan tres días para llegar a la Navidad; los restaurantes tienen una gran cantidad de inventarios de (alimentos) perecederos”, señaló Orrego, quien pidió que la Alcaldía de Bogotá reconsidere la medida del “pico y placa”. EFE




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