Las colas en los cajeros automáticos son ya costumbre. Foto Archivo
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Nota del Editor: Este reportaje fue producido antes de las más recientes políticas monetarias del Gobierno venezolano, que dejaron fuera de circulación el billete de 100 bolívares, porque entraría el de 500 bolívares, pero como no fue despachado a tiempo, volvió a ser legal el “marrón”. Aquí se narra cómo fueron esas semanas previas a la escasez real de efectivo.

 

La respuesta es la misma. Todos los días desde hace una semana: “No hay efectivo”. Son tres palabras, 11 letras y una frase que encierra la frustración de quienes no pueden tener en sus manos el dinero por el que han trabajado. Luis Salcedo lo ha vivido. Ha sido protagonista de la historia que comenzó al recibir la notificación del depósito de la pensión. Fue al banco y ni siquiera pudo entrar. El vigilante, sin dar mayores explicaciones, solo dijo que la bóveda está vacía. Adentro, el personal uniformado de rojo solo aceptaba depósitos y hacía gestiones electrónicas en la entidad pública identificada como Bicentenario del Pueblo, que maneja y controla de manera virtual los activos de sus clientes. No tiene otra opción ante la escasez de billetes.

Se trata de una crisis monetaria que mantiene retenido el dinero de los venezolanos. Algunas restricciones son más severas, como las aplicadas en la institución que administra la quincena de Salcedo y a la que se ha sumado el Banco del Tesoro, también del Gobierno. En el Banco de Venezuela, igual de la administración del Estado, son estrictos al entregar como monto máximo de retiro por taquilla 10 mil bolívares diarios a cada persona, hecho que se ajusta a la instrucción dada desde la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) de abstenerse a entregar más de 100 billetes de las más alta denominación del cono monetario actual, aunque no es una orden oficializada.

Florentino Navas lo supo al salir de su casa muy temprano el martes. Su intención era sacar de su cuenta todo lo correspondiente al depósito de su pensión con aguinaldos incluidos. No pudo. Con lentes de sol oscuros se le vio salir del banco molesto. Está recién operado de la córnea de uno de sus ojos, no puede exponerse a la luz del día, aun así, tendrá que hacerlo más de lo previsto. Necesita 80 mil bolívares para pagar deudas. Le restan siete días de cola apartado del reposo para poder cancelarlas.

 

FLEXIBILIDAD EN EL CONTROL

Joaquín Lovera aún no es pensionado. Trabaja como asesor jurídico de varias empresas, labor que se le ha visto truncada las últimas semanas al tener una falla en su vehículo que intenta resolver. Necesita pagarle al mecánico. Son 120 mil bolívares que debe llevarle en efectivo a su taller en el que no hay punto de venta. Fue al banco el lunes y solo le permitieron sacar de su cuenta de ahorros 30 mil bolívares. Se molestó. Pero no logró condescendencia de la gerencia.

Son 120 mil bolívares que debe llevarle en efectivo a su taller en el que no hay punto de venta

Al día siguiente volvió a la agencia de la institución privada. Su molestia fue mayor. El vigilante le advirtió que el monto máximo de sustracción había bajado a 20 mil hasta el 1 de diciembre, cuando se establecería en 10 mil bolívares, “aunque eso puede cambiar en cualquier momento, depende de la disponibilidad de efectivo”.

TECNOLOGÍA EN CONTRA

Maritza Aguilar no suele tener efectivo en su cartera. Ella prefiere manejar sus recursos por la vía electrónica. Pero eso cambió cuando hizo una larga cola por tres horas para comprar arroz y pasta y no pudo pagar. “Solo efectivo”, gritaban las cajeras del supermercado. Lo mismo le pasó al conseguir productos colombianos en una bodega en la que el punto de venta estaba dañado. Fueron dos episodios que le bastaron para llegar a casa sin comida y entender que los billetes en mano son necesarios.

La crisis monetaria que se ha presentado se unió a la tecnológica. Luis Lozada, profesor de la escuela de Economía de la Universidad de Carabobo (UC), explicó que las fallas severas en la plataforma de los puntos de venta del país obedecen al mal servicio de la estatizada en 2007 Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv). Con un servicio a bajo costo, prácticamente subsidiado, mantenido por largo período, no se han realizado las inversiones necesarias. “Estamos viviendo el colapso de la empresa de telefonía del país, no se ha mejorado la red de fibras ópticas”.

Eso no es todo. Desde hace más de dos años las empresas bancarias de Venezuela no han podido importar los dispositivos que permiten hacer el pago a través de dinero plástico. No hay dólares asignados para ello. Tampoco los hay para la compra de piezas y repuestos vitales para la reactivación de los aparatos. Se calcula que al menos 40% de los puntos de ventas está dañado, mientras que en horas claves de mayor pico de consumo -entre 11:30 a.m. a 2:00 p.m. y 5:00 p.m y 8:00 p.m.- la plataforma colapsa.

“Estamos entrampados”, aseguró Lozada. Sin dinero circulando y con un sistema tecnológico atrasado, los consumidores pagan las consecuencias de la ineficiencia del Gobierno en materia monetaria.

(Foto @BCV_ORG_VE)
Den nuevo cono monetario no se ha visto ni un solo billete. (Foto @BCV_ORG_VE)

45% SIN PLAN B

El proceso parecía fácil y rápido. Luz Galicia lo vio así cuando intentaba completar los siete mil bolívares que necesitaba para cancelar unos cuantos kilos de comida en un negocio cerca de su casa y otro cliente solo pidió datos bancarios al encargado e hizo una transferencia desde su dispositivo móvil.

Pero solo unos cuantos pueden optar por ese plan b. 45% de la población venezolana no está bancarizada. El efectivo es su único mecanismo de pago.

La severa crisis económica que se vive en el país ha provocado una tasa de desempleo de 10%, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI) y que en Carabobo más de 100 mil personas se dediquen a la informalidad, algunos con negocios más prósperos que otros pero sin puntos de venta. Para ellos es necesaria la fluidez de dinero en las calles. De lo contrario sus ventas se verán mermadas. Carlos García lo sabe. Él vende empanadas, jugos y golosinas en su local frente a un liceo. Al terminar su jornada diaria debe contar grandes pacas de billetes que se traducen en un poder de compra cada vez más deprimido. Es un drama por el que pasan también los empleadores que tienen como política el pago a su personal de forma semanal y en efectivo. “Son trabajadores acostumbrados a no tener que ir al banco, muchos de ellos ni siquiera tienen cuenta. Les tocará a los empresarios contratar servicio de transporte de valores. Pero incrementaría dramáticamente sus estructuras de costos, y en tiempos de recesión económica, es lo menos recomendable”.

banca publica y privada

LEJOS DEL CORRALITO

El temor surgió de inmediato. Conocida la orden de la Sudeban de restringir los retiros en efectivo la hipótesis del “corralito” comenzó a rondar. Pero no se trata de eso, sino de una severa falla de liquidez como consecuencia de un crecimiento de la masa monetaria por constantes aumentos salariales, que ha estado por encima de la disponibilidad de billetes. En términos prácticos: Es mayor la demanda que la oferta de dinero.

“No estamos en presencia de lo que se denomina un corralito”

Aun así, no deja de ser un problema serio. El economista Melvis Humbría detalló que a pesar de que las monedas y billetes representan apenas 10% de la masa monetaria, fijar un límite de 10 mil bolívares en efectivo significa que solo está permitido obtener cinco dólares por día, que alcanzan para comprar dos o tres artículos de primera necesidad. “No estamos en presencia de lo que se denomina un corralito, ya que ese término es aplicable por los gobiernos cuando las personas, por la desconfianza que le genera el sistema, acuden en masa a retirar sus fondo en efectivo”. Eso no es lo que está pasando. “Simplemente estamos en presencia de una limitación operativa en el manejo de efectivo, consecuencia directa de la inoperancia en dispensar billetes depreciados”.

Se trata de una medida que probablemente sea levantada cuando las autoridades del Banco Central de Venezuela (BCV), pongan en circulación billetes de mayor denominación. “Esto ha sido retardado en aras de seguir ocultando la inflación, considerada la más alta del mundo”. Lozada coincide. Para él, el Gobierno debió modificar el cono monetario antes de entrar al último trimestre de 2016 y califica de error que en una primera fase se emitan solo billetes de 200 y 500 bolívares. “De ser así el problema persistirá” y los límites seguirán. La respuesta en la taquilla será la misma: “no hay efectivo”.

La tarde del miércoles, la presidenta de Consecomercio, Cipriana Ramos, comentó que, al parecer, al puerto de La Guaira llegaron billetes que conformarán el nuevo cono monetario. “Pudimos ver un cargamento que llegó a La Guaira este martes y fue fuertemente custodiado”.

De ser cierto, estima que la situación podría mejorar, aunque criticó que la independencia monetaria de los venezolanos se haya visto comprometida por la escasez del papel moneda.




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