Petroleo

El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este martes con una caída del 6,1 %, hasta los 26,95 dólares el barril, después de varias semanas negras que le han hecho perder más del 25 % de su valor, a raíz del miedo a una recesión por el COVID-19 y en plena de guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia.

Al final de las operaciones a viva voz en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos de futuros de WTI para entrega en abril restaron 1,75 dólares respecto a la sesión previa del lunes.

Los precios del petróleo cayeron a causa de los amplios temores de los inversores a una recesión económica en Estados Unidos, que anunció un paquete de estímulos de cerca de un trillón de dólares e inyecciones de liquidez a empresas y particulares, cuyo anuncio no ha contribuido a levantar los precios del crudo texano.

En estos momentos en los que el barril está por debajo de los 28 dólares, Estados Unidos ha dicho que aprovechará los bajos precios para llenar su Reserva Estratégica de Petróleo (SPR por sus siglas en inglés), de la misma forma que otros países y compañías están planeando medidas similares para llenar los tanques de almacenamiento.

«Pero esas instalaciones de almacenamiento se están llenando rápidamente. Si el almacenamiento se llena, anulando esa demanda, los precios del petróleo seguramente colapsarán aún más, y los mercados globales tendrán que esperar que la disputa entre Arabia Saudí y Rusia se resuelva antes de llegar a ese punto de no retorno», dijo a la CNBC Stephen Innes, estratega jefe de mercados de AxiCorp.

Los ojos de los inversores están ahora puestos en el informe que desglosará los datos de los inventarios estadounidenses, que se espera que aumenten por octava semana consecutiva. En cualquier caso, las restricciones en los desplazamientos, cada vez más extendidas a escala global, ha provocado que la demanda de crudo se haya visto fuertemente afectada y ha arrastrado asimismo a otros productos como el combustible de turbina de aviación -jet fuel-.

Asimismo, la disputa entre Arabia Saudí y Rusia a raíz del fracaso en sus negociaciones para continuar con los recortes en la producción de petróleo acordados el pasado año ha provocado que cada país productor de la OPEP y aliados pueda bombear todo el crudo que estimen oportuno.

Arabia Saudí, cuya posición le permite apretar los precios y mejorar sus niveles de producción, señaló a través de su compañía Saudi Aramco que probablemente trasladaría los niveles de mayor producción de petróleo previstos para abril hasta mayo, y que estaba “muy cómoda” con un precio del petróleo por debajo de 30 el barril.

Los expertos también han apuntado que si los aumentos en la producción anunciados son implementados de verdad, el precio del crudo se arriesga a acercarse más a la marca de los 20 dólares por barril.

Por su parte, el analista de Rystad Energy Bjornar Tonhaguen expresó que «el mercado pronto se dará cuenta de que puede estar enfrentando a uno de los mayores excedentes de suministro en la historia moderna del mercado petrolero en los contratos con fecha de abril».

En este contexto, los contratos de futuros de gasolina con vencimiento en abril sumaron 4 centavos el galón hasta los 0,73 dólares, y los de gas natural, con vencimiento el mismo mes, restaron unos 10 centavos hasta los 1,72 dólares por cada mil pies cúbicos.

– El Brent –
El persistente temor a los efectos sobre la demanda de la epidemia de coronavirus y al pulso que mantiene Arabia Saudí frente a otros productores volvieron a lastrar el precio del barril de petróleo Brent para entrega en mayo, que cayó un 4,67 %, hasta 28,56 dólares.

El crudo del mar del Norte, de referencia en Europa, concluyó la jornada en el International Exchange Futures de Londres con un descenso de 1,40 dólares respecto a la última negociación, cuando cerró en 29,96 dólares.

El Ministerio de Energía saudí ha indicado que puede incrementar sus exportaciones por encima de los 10 millones de barriles diarios en mayo, lo que aumenta las expectativas de que se produzca un desequilibrio entre el nivel de oferta y de demanda.

La guerra comercial que ha iniciado Riad coincide con la preocupación por el frenazo económico global que se espera que produzca la pandemia de Covid-19.

La petrolera estatal saudí, Aramco, ha indicado que se encuentra «muy a gusto» con un precio del barril alrededor de los 30 dólares.

Riad trató de convencer a Rusia de que colaborara con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para rebajar la producción conjunta e impulsar así los precios.

Ante la negativa de Moscú, el reino tomó el camino contrario y ha lanzado una agresiva estrategia para ganar cuota de mercado que ha contribuido al desplome de la cotización del crudo




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