Un número considerable de pensionados duerme en la calle para poder cobrar su beneficio. (foto referencial cortesía Infovzla)

Llegó a las 6:00 p.m. del martes 17 de abril. En la avenida Bolívar, frente a 100% Banco, comenzaba a disminuir el movimiento del día. Ya había, sin embargo, unas 50 personas por delante, todas con un mismo objetivo: Cobrar en efectivo la pensión, por supuesto, al día siguiente.

Angel se anotó con alguien que llevaba la lista. Era una lista para los que fueron a pernoctar. Le tocó el número 34, por lo que recibió un cartoncito.  Hasta el número 50 entregaban el “documento”. A partir del 51 la numeración se anotaba en el brazo, con un marcador. Cada quien cuidaba su puesto en la cola, se anotaban para evitar vivezas, como la del que se quiere colar o el que se va y regresa en la mañana.

Tiene 65 años. Aún se considera fuerte para soportar lo que suponía podría pasar cuando se duerme una noche en la calle, a la intemperie. Llegó preparado con algo de comida para cenar. Se paró en la cola y conversó con otros señores. El tema a esa hora, la amenaza de lluvia.

En esa cola, que para Angel comenzó a las 6:00 p.m., pero para otros más temprano, había quienes cuidaban el puesto a la mamá o a la esposa, a las que por número de cédula les correspondía cobrar este miércoles. Muchos habían cobrado el martes,  pero se quedaban para cuidar el puesto a algún familiar. Dormirían ahí también, por segunda noche consecutiva.

Entre la acera del Banco Mercantil y la venta de carros,en el sector El Recreo de Valencia, se dispusieron a pernoctar. El área tiene un techo que los resguardaría del agua. Sentados, acostados en cartones o parados evitando la lluvia. “Como un indigente”. Algunas señoras llevaron cobijas para arroparse. Otros debieron enfrentar el frío.

A las 12:00 a.m. a Angel lo venció el sueño. Se acostó en el piso sobre unos cartones, en el pasillo de entrada a la venta de carros. A las 2:00 a.m. lo despertó la lluvia. Se paró y consiguió un “huequito” donde  se volvió a acostar. Pudo dormir hasta las 4:00 a.m. A esa hora muchos dormían, otros hablaban, otros tomaban café que llevaron para la noche. A Angel le dieron café.

A las 4:00 a.m. llovía fuerte. Amainó pasadas las 5:00 a.m. Se mantuvo una lluvia tenue.

Llegaron los cafeceros, a pie y en motos. Todos resguardados por ponchos o plásticos ajustados para estos fines. Muchos querían café pero no podían comprar por la falta de efectivo.

“Gracias a Maduro” les gritaban desde los carros. “Sigan haciendo el juego”. Angel coincide: Esto no está bien, no tendríamos que pasar por esto, debe haber otra forma para cobrar la pensión, para evitar que señoras mayores tengan que dormir aquí”.

A pesar del anuncio de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario, (Sudeban), que puso en práctica un plan piloto para el cobro de la pensión de jubilados y pensionados por el terminal de la cédula de identidad, el pasado 20 de marzo, Angel no ha logrado el beneficio de llegar a un banco, cobrar su pensión con rapidez y retirarse a su trabajo.

Tampoco lo han logrado quiénes le acompañaban. ¿Cómo compro si no hago la cola?, se preguntaba una señora de más de 70 años, compañera de desvelo. “Tengo que hacer la cola porque con el efectivo me sale más barato, me rinde más la plata. Si pago con la tarjeta, todo me cuesta el doble”.

No se justifica que no le den un parao a los precios, reflexiona Angel. “¿Por qué permiten que dupliquen los precios con los puntos? Un cartón de huevo cuesta más de 500 bolívares si pago con la tarjeta, pero en efectivo lo puedo conseguir en 260 bolívares. Si no hago la cola, la pensión se me va en un solo producto”.

Esta es la segunda vez que Angel amanece en un banco. La primera vez llegó a las 4:00 a.m. Le correspondió el número 170. Ese día hubo problemas con los primeros puestos, por personas que querían colearse. Salió del banco pasado el mediodía, con el efectivo completo.

Este miércoles, afortunadamente, el gerente del banco mandó a buscar a los cajeros. Llegaron dos primeros y dos después. Pretendió evitar los retrasos por el deficiente servicio de transporte y por las lluvias.

A las 8:00 a.m. se abrieron las puertas de la entidad. Angel entró entre los primeros 50. El orden funcionó, los vivos que siempre intentan colearse no llegaron. “Debe ser por la lluvia”.

A las 8:30 salió con sus 500 bolívares. Ya no tiene dinero, lo entregó a su esposa para comprar comida para la casa. Ahora piensa en la cola del próximo mes.

Foto referencial



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