Los alegados ataques sónicos contra personal diplomático estadounidense en territorio cubano son totalmente falsos y una manipulación política para descarrilar relación bilateral, afirmó este sábado en Washington el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez.

“Los llamados ataques sónicos, (…) cualquier tipo de ataque que se invoque, cualquier incidente, (…) son totalmente falsos”, dijo el diplomático, para quien “se está produciendo una manipulación política destinada a dañar las relaciones bilaterales”.

Como consecuencia de las denuncias sobre los alegados ataques al personal diplomático estadounidense en Cuba “se ha producido un deterioro grave en la relación entre ambos gobiernos y ambos países”, señaló.

Rodríguez, que sorprendió al participar este sábado en el cierre de una jornada de reuniones de la comunidad cubana residente en Estados Unidos, evitó ofrecer detalles sobre el misterioso caso.

Consideró inaceptable e inmoral que cualquier diferencia política entre los dos gobiernos se traduzca en medidas que afecten a las personas de ambos países.

Estados Unidos, apuntó, decidió adoptar decisiones de naturaleza política que dañan al pueblo cubano.

El 29 de septiembre, Estados Unidos redujo a la mitad el personal de su legación en La Habana y suspendió por tiempo indeterminado la emisión de visados.

De acuerdo con esa decisión, los cubanos que deseen emigrar a Estados Unidos deben procesar su visa en Colombia, al tiempo que las visas temporarias son analizadas por otros países.

Al mismo tiempo, la Casa Blanca expulsó a 15 diplomáticos de la embajada de Cuba en Washington, al estimar que el gobierno isleño no cumplía con sus responsabilidades a la luz de la Convención de Viena sobre legaciones diplomáticas.

Este procedimiento “hará imposible el requisito ya discriminatorio” a que los cubanos deben someterse en territorio colombiano, teniendo que “realizar penosas entrevistas presenciales en la era de las comunicaciones digitales”, dijo el canciller.

– “Ataques específicos” –
De acuerdo con el gobierno estadounidense, el personal de su embajada en La Habana ha sido víctima que “ataques específicos” de los que se desconoce su origen o modalidad.

El Departamento de Estado afirma que 24 de sus funcionarios ha sufrido problemas de salud a raíz de estos ataques.

Washington no responsabiliza a Cuba directamente por los “ataques”, pero considera que el gobierno de La Habana tiene en cambio la obligación de garantizar la seguridad del personal diplomático extranjero.

Según el Departamento de Estado, los ataques habrían comenzado a fines de noviembre de 2016.

La Asociación Estadounidense del Servicio Exterior apuntó que entre los síntomas reportados se incluye “daño traumático cerebral leve y pérdida de la audición, además de síntomas como desequilibrio, fuertes dolores de cabeza, dificultades cognitivas e inflamación cerebral”.

El miércoles, en un programa de televisión, el teniente coronel Francisco Estrada, jefe de la dirección de Investigación Criminal del Ministerio del Interior, acusó a Estados Unidos de no cooperar en las investigaciones en marcha sobre lo ocurrido.

“Las autoridades de Estados Unidos responsabilizaron a Cuba con la investigación, determinación y eliminación de estos hechos, sin asumir la responsabilidad plena que le corresponde como país afectado en participar en la investigación”, señaló.

Así, se trata de la mayor crisis entre la isla y Estados Unidos desde que ambos países restablecieran sus lazos diplomáticos en 2015, después de medio siglo de ruptura y desconfianza.




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