Cubanos intentaban salir de la isla hacia EE UU. (Foto archivo EFE)
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El desconsuelo y la incertidumbre se hicieron sentir en los cubanos ante la eliminación de la política migratoria “pies secos/ pies mojados” que otorgaba un trato preferencial a los ciudadanos del país caribeño que llegaran a territorio de Estados Unidos. Muchos se quedaron varados en México, no se sabe si habría ocurrido lo mismo en el mar. En contraste, otros se alegraron porque varios han pagado con sus vidas la travesía de 90 millas en balsa hacia la Florida.

Los cubanos que llegaron a México en busca de cruzar la frontera, ahora esperan que ese país les ceda la residencia en lugar de ser deportados. La suspensión de la política de  “pies secos/ pies mojados” no ha sido formalizada por el Congreso estadounidense, aunque el Ejecutivo indicó que tenía vigencia inmediata.

La noticia cayó como “una bomba”, dijo a Efe Sonia, que vio la tarde del jueves cómo la televisión estatal cubana interrumpía su programación habitual para informar sobre el nuevo acuerdo migratorio que todos sabían que venía, pero nadie pensó que fuera una de las últimas acciones de Barack Obama en el cargo.

Se conocía que la medida sería suspendida, pero no tan pronto ni en manos de Obama

“Sabía que el presidente electo Donald Trump podía hacer algo así por su posición contra los inmigrantes. Yo misma veía en un futuro la posibilidad de emigrar y acogerme a la Ley de Ajuste (Cubano). Ahora esa opción se hace más difícil, porque entrar de manera legal a EE.UU. está duro”, confiesa.

Karina, que espera hace más de un año reunirse con su esposo en Miami, está desconsolada y temerosa, porque, según comentó a Efe, se le han cerrado de golpe las puertas por las que pensaba entrar al país vecino.

En un anuncio que tomó por sorpresa a muchos, ambos países llegaron a un acuerdo sobre un tema conflictivo por décadas en la relación bilateral, con la peculiaridad de que la decisión se produce justo a una semana de que Donald Trump se mude a la Casa Blanca.

El nuevo pacto responde a un viejo reclamo de la isla y elimina con efecto inmediato la política migratoria “pies secos/pies mojados”, que permitía quedarse legalmente en el país a los cubanos que llegan a tierra mientras que los interceptados en el mar eran devueltos a la isla.

Además, suprime el programa Parole, que aceptaba a profesionales de la salud cubanos, algo que el Gobierno de la isla consideraba “robo de cerebros”.

Para Yudith, una de los miles de cubanos que usó la ruta centroamericana para llegar a Estados Unidos y que hace solo unos meses se asentó en Houston (Texas), con su esposo y su bebé de un año, estos son tiempos de incertidumbre.

“Acabamos de llegar. Mañana pueden decir que para la residencia tengo que demostrar que fui perseguida en Cuba. O que nos quiten toda la ayuda y ya. Obama era mejor y mira lo que hizo. ¿Qué podemos esperar de Trump?”, se pregunta esta periodista que viajó en busca de una nueva vida y mejores condiciones económicas.

Su primo, otro joven que decidió “echarse a la aventura” y en estos momentos se encuentra en México, está desesperado porque cuando supo la noticia se dio cuenta que no iba a llegar, cuenta Yudith.

Salió de La Habana el 15 de diciembre con destino Trinidad y Tobago. Hace dos días llegó a México y ahora no sabe para dónde ir porque perdió mucho dinero por el camino.

En La Habana, sin embargo, hay muchos que responsabilizan a esta política de las miles de muertes de balseros en el estrecho de la Florida y durante el duro trayecto por Centroamérica, en el caso de los que eligen el camino por tierra.

Mientras unos se excusaron y no quisieron opinar por no conocer la noticia, otros como Desi Jasán se alegraron. “Pienso que es bueno que hayan quitado esta ley. Eso es un riesgo que el pueblo cubano corría y no creo que estuviera bien”, expuso el joven.

José, un trabajador estatal de 53 años, piensa que “es muy bueno, porque quizá haya otra ley que mejore la relación que sirva para que todo el mundo viaje de forma ordenada”.

El activista opositor y líder del grupo socialdemócrata “Arco Progresista”, Manuel Cuesta Morúa, considera por su parte que este es un primer paso hacia la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano.

“Es una medida controvertida, tomada en un momento en el que Obama deja la Presidencia, pero ciertamente es una política situada en los intereses de ambos estados. Creo que hay que asegurar que los cubanos lleguen a EE.UU. de la manera en que deben llegar: legalmente”, agregó.

En su opinión, la política de “pies secos/pies mojados” en lugar de afectar al régimen cubano, lo que hace es aliviar y estimular la entrada de remesas al país, aunque significa un fracaso del modelo, porque pone en cuestión el abandono de una Revolución que supuestamente “ha favorecido tanto a los cubanos”.

“Si acaso devuelve la discusión de lo que pase en Cuba a nosotros los cubanos y probablemente suponga una reflexión mayor sobre dónde y qué debemos hacer para mejorar nuestras condiciones de vida en la isla que nos vio nacer”, concluyó.

EFE, AFP y El Nuevo Herald




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