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La feria Art Basel Miami Beach llegó a su fin consolidada como evento magno en el que el arte y espectáculo cada vez más difuminan sus fronteras, pero al mismo tiempo convirtiendo a esta urbe en un escaparate de la plástica actual.

La cita de este año, la décimo sexta edición en el sur de Florida, ha logrado el récord de 268 galerías procedentes de 32 países y exponer las obras de más de 4.000 artistas modernos y contemporáneos, según la organización.

Calculan que más de 77.000 visitantes han recorrido durante cinco días el laberinto de pasillos y secciones que integran la exposición levantada en el Centro de Convenciones de Miami Beach, o han asistido a los numerosos actos paralelos que tienen lugar durante esta cita, filial americana de la feria principal en Basilea (Suiza).

Galerías procedentes de Norteamérica, Latinoamérica, Europa, Asia, África y Oriente Medio han hecho de esta semana una cita clave para conocer las tendencias contemporáneas, sin que falten obras de los grandes maestros como Diego Rivera, Leonora Carrington, Wifredo Lam, Picasso, Joan Miró o Giorgio de Chirico.

Las ferias paralelas y los eventos especiales preparados por diversas galerías han servido una vez más para descubrir los derroteros del arte contemporáneo, o de plataforma para las denuncias sociales, como la escultura de Lorenzo Quinn, hijo del fallecido actor Anthony Quinn, que denuncia la irresponsabilidad de los líderes mundiales.

La obra, instalada en el barrio de Wynwood, en Miami, consiste en la mano de un niño lanzando un cohete, como si se tratara de un dardo, hacia la pared al otro lado de la calle en donde está el símbolo de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Las anécdotas no fueron ajenas a esta edición, como ocurrió el sábado en una feria levantada en el marco de la Semana del Arte de Miami, donde un paquete en cuyo interior había un retrato de la excandidata Hillary Clinton hecho por el artista Orlando Scott Scheidly, motivó las sospechas de perros de la Policía local.

Las sospechas de los canes durante las revisiones previas a la apertura de puertas de esta feria callejera impidió temporalmente el acceso del público, que tuvo que esperar que el cuadro Punk Hillary, un retrato de la demócrata en el que aparece con el cabello rosado y una chaqueta de cuero, fuera revisado con una máquina de rayos X.

La Policía no halló nada sospechoso en el retrato, hecho a base de acrílico sobre madera y vendido luego a un coleccionista por 4.000 dólares.

Como en años anteriores, varias figuras del espectáculo recalaron en Miami Beach y fueron parte de las diversas fiestas celebradas en la semana, como la que organizó Hauser & Wirth en el 1 Hotel South Beach, y de la que fue parte la Duquesa de York, Sarah, y sus hijas, las princesas Beatrice y Eugenie, además del cantante Ricky Martin y el actor Owen Wilson.

Martín y Eva Longoria fueron los anfitriones de una gala benéfica a favor de Puerto Rico y en la que entregaron el Premio Humanitario Global Gift al español Miguel Bosé en reconocimiento a su labor humanitaria.

Ese escaparate de arte de las Américas en el que se ha convertido Art Basel ha cambiado mucho en los últimos años, tal como dijo en la presentación a los medios Mark Spiegler, director global de la feria, y quien destacó que es un ecosistema cultural cuyo fin y corazón es atraer a la gente al arte, una parte esencial de cualquier sociedad.




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