El venezolano ha estado lejos de las lesiones en este comienzo de temporada/ Foto: Archivo
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Este año marca la primera vez desde el 2015 que David Peralta está sano de la muñeca derecha. En el primer mes de la temporada regular, se vieron los resultados de lugar, ya que el venezolano ha sido parte íntegra de una ofensiva de los Diamondbacks que es superada sólo por la de los Nacionales en Grandes Ligas en cuanto a carreras anotadas se refieren.

En 23 partidos de la joven campaña, el valenciano lleva promedio de .326, con porcentaje de embasarse de .382, slugging de .511, seis dobles y tres jonrones.

Para el manager de los Diamondbacks, Torey Lovullo, la clave para Peralta ha sido la fortaleza en esa muñeca derecha, que fue operada durante la temporada muerta para reparar el daño que sufrió el guardabosque por vez primera en el último fin de semana de la zafra del 2015.

“Veo a alguien que tiene sus manos para atrás, en una posición cargada, su cabeza sobre la pelota y tomando buenas decisiones con un swing cuadrado”, dijo Lovullo, en su primer año como dirigente de Arizona, acerca de Peralta. “No se está abriendo y alejándose de la bola. Está confiando en la trayectoria de su bate. Sé que eso fue algo en que trabajó mucho”.

Efectivamente, viniendo de un 2016 en el que bateó apenas .251/.295/.433 en tan sólo 48 juegos debido a los persistentes dolores en la muñeca y otras molestias físicas, Peralta tuvo que tener la paciencia de esperar estar totalmente recuperado para poner a prueba las manos en la caja de bateo. Pero una vez se comprobó que por fin estaba al 100% en ese sentido, la preparación primaveral se realizó a toda marcha.

Y después de tener promedio de apenas .178 en sus primeros 11 choques del 2017, el ex prospecto del pitcheo de los Cardenales ha bateado .468/.528/.681 desde el 17 de abril. En ese lapso, Peralta puso un récord de los Diamondbacks con cuatro dobles en un partido y tuvo otro juego en el que se embasó en cada una de sus cinco visitas al plato.

Para el jardinero de 29 años de edad, la clave de este buen momento ha sido saber hacer los ajustes de siempre sobre la marcha.

“Los lanzadores de los oponentes hacen los ajustes para tratar de sacarte out y a la misma vez, uno tiene que hacer sus ajustes también para evitar esas cosas”, dijo Peralta. “Tuve que hacer mis ajustes para poder ver mejores pitcheos, hacer mi buen contacto y ha funcionado hasta el momento. He tenido mejor approach (mentalidad, estrategia) en el home plate, mejor visibilidad de los pitcheos y mejor disciplina, que era lo que estaba buscando.

“Es cuestión de seguir trabajando fuerte, como lo he hecho todos los días”.

Y sin las limitaciones en las muñecas, la mecánica indicada puede mantenerse.

“Un tema en las conversaciones que sostuve con él durante la temporada muerta fue que por las lesiones, había tenido que adelantarse para llegarle a la bola y se abría mucho, y que tenía que mantenerse de frente a los pitcheos que quería seguir de cerca”, reveló Lovullo. “La fortaleza en las manos está ahí, lo cual le ha permitido utilizarlas con la trayectoria correcta y le está impactando a la bola con un gran plan de swing”.

CON MÁS MOTIVACIÓN QUE NUNCA
Es de conocimiento de muchos los obstáculos que superó Peralta para forjar una carrera de Grandes Ligas como bateador, luego de que las lesiones acabaran con sus aspiraciones de ser lanzador cuando pertenecía a la organización de San Luis. Agarrar carretera para jugar en ligas independientes y hasta trabajar en McDonald’s fueron parte de la odisea, hasta que el escucha Chris Carminucci lo vio y lo firmó para los Diamondbacks.

Ahora, después de las lesiones y el bajón del 2016, Peralta se ve más motivado que nunca para volver a establecerse como pilar de la ofensiva de Arizona.

“Son muchas cosas por las que he pasado. Igualito, de la misma forma en que trabajaba cuando estaba en liga independiente, estoy trabajando ahora mismo”, comentó Peralta. “Y yo diría que ahora estoy trabajando más fuerte que antes para mantenerme aquí. Cuando estaba en liga independiente, si me iba de 4-4 o de 4-0, igualito llegaba temprano para seguir trabajando en lo que quería trabajar, porque siempre quería ser mejor.

“He escuchado de peloteros de muchos años en Grandes Ligas decir que uno nunca deja de aprender. Se aprende algo cada día y eso es lo que estoy haciendo”.

INICIO ALENTADOR A NIVEL COLECTIVO
El 2016 no sólo fue una decepción para Peralta a nivel individual, sino también para un equipo de los Diamondbacks que llegó a dicha temporada con las expectativas por las nubes y terminó con récord de 69-93.

Sin embargo, esta edición de Arizona llegó al lunes con marca de 16-11, a medio juego de la cima del Oeste de la Liga Americana.

“Tenemos mucha confianza en nosotros (mismos)”, dijo Peralta acerca de los Diamondbacks de este año. “Confiamos en lo que hacemos y en lo que trabajamos en el Spring Training. Creo que lo importante este año es que estamos saludables. Tenemos mucho talento y tenemos buen equipo. Si estamos saludables, nos van a salir las cosas buenas.

“El año pasado tuvimos ese percance de que no comenzamos como queríamos y cuando son cosas que uno no quiere, es difícil tener buen resultado. Nos estamos sintiendo físicamente bien y si estamos saludables, las cosas nos van a salir como han salido hasta ahora”.

LasMayores.com




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