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Cuando han transcurrido más de quinientos años desde que el erudito neerlandés Desiderio Erasmo de Rotterdam, más conocido por su segundo nombre, escribió su famosa obra “Elogio de la locura”, dedicada a su amigo Tomás Moro, cuyo apellido curiosamente, proviene de la voz latina “moria”, que coincidencialmente significa locura, tiene el trasfondo serio, propio de los bufones, ¿otra coincidencia?.
El “Elogio de la locura” constituye una acertada sátira de la sociedad de la época, incluyendo reyes, papas, campesinos, nobles, en fin, es una burla mordaz de la que nadie escapa, y en la que acusa especialmente a quienes detentan el poder, de ser los culpables de todos los males de aquella época, que parece no dejan de continuar, la cual dice Erasmo tiene su origen en la decadencia de la cultura que tampoco parece detenerse.
Por defender la cultura y la libertad se han llenado las cárceles y continúan llenándose especialmente cuando quienes se encargan de llenarlas reciben órdenes de ignorantes que consideran que la libertad de expresión es un  delito de “traición a la patria”, cuando ellos saben, pero no aceptan que otros lo digan, los traidores a la patria son ellos, si no fuere así no habrían tantas patrias en la miseria, más aun cuando la gente tiene que “alimentarse” con basura. Según Erasmo es necesario, huir, apartarse de ese mundo de las apariencias, porque la sociedad de entonces – y la de hoy también – “se encuentra bajo el gobierno de la locura”, hoy podemos agregar que los “gobernantes” creen que es suficiente disfrazarse de patriota con una chaqueta tricolor (en el caso de Venezuela) aun cuando el pueblo muera de hambre, esté desempleado y sea victima del hampa desatada y sin control de las llamadas autoridades obligadas como están de velar por la seguridad de las personas y sus bienes.
Lo demás es un teatro, palabra griega que significa hipócrita, lo importante es el bolsillo de quienes detentan el poder, hoy representado en las cuentas bancarias de los paraísos “fecales”, estén en medio del mar o en “tierra firme”. Erasmo es precursor de los que hoy acusan a quienes representan ese omnímodo poder de ser cómplices de ellos. Un distinguido y capaz critico de esos “oligarcas” (palabra que deriva del griego oligos, pocos, krateo, gobierno, poder (poder de unos pocos) aun cuando ellos piensen, o aparenten que son muchos, se dice que por eso rechazan los procesos eleccionarios, porque en ese momento todo el mundo, incluyéndolos a ellos, conocerán la verdad, que son pocos, cada día menos, aun cuando paguen o sobornen a quienes hacen “bulto” para aparentar lo contrario, expresa que ellos son los culpables de la miseria, de la ruina, en que los países por ellos gobernados, se encuentran, que cada vez haya más escasez, mayor inflación, mayor inseguridad.
No es necesario ser Erasmo de Rotterdam para saber quienes son los culpables de eso que se llama crisis, palabra dura pero vergonzosa para quienes la han producido y como se dice coloquialmente: “No quieren soltar el coroto”, porque no hay mejor negocio aun cuando el “barco” se hunda ¡que más da! APOSTILLA: Cuando todavía los rusos eran “comunistas” o vivían bajo ese sistema, y se les acabó el dinero que habían gastado en la fabricación de armas de guerra, tuvieron que convenir en derribar el oprobioso muro que dividía a Berlín, en 1989, no les quedaba otra salida. Hoy con el también oprobioso muro que divide a mejicanos y estadounidenses ocurrirá igual cosa. Pero recordemos que California, Texas (o mejor dicho Tejas), Nuevo Méjico y otros más, han sido “trumpadas, que los norteamericanos han dado a los mejicanos a pesar de que 18 millones de ellos cohabitan en ese su vecino país. No olvidemos que “La historia siempre se repite”. No habrá “trumpetas” de guerra; tengamos confianza en que la razón se impone sobre la estupidez. N.B.: ¿Porqué no?. TRIGO VENEZOLANO: Venezuela no solo es un “mosaico racial” lo es también de climas y por ello en su suelo “florecen” todo tipo de cultivos.  En los estados andinos; Mérida, Táchira y Trujillo, crecen espontáneamente todos los cereales incluyendo el trigo, especialmente en el primero, donde los agricultores lo siembran y lo procesan sin tener que pasar por las dificultades que derivan de no tener el precioso elemento que nos permite tener el “pan de cada día”.  Si el gobierno estimulara su cultivo dispondríamos del mismo como se disponía en los lejanos años cuando era prácticamente imposible traerlo del exterior y aquí se sembraba; no en vano el nombre del valenciano “El Trigal” se origina en que lo que hoy es la Urbanización que con su nombre lo distingue, se hallaban hermosos trigales que proporcionaban a los valencianos de entonces el grano que molido les permitía obtener la indispensable materia prima para elaborar el pan, que hoy dificultosamente se lleva a nuestras mesas.    OTROSI: En estos días el régimen ha celebrado un “carnaval” Zamorano para recordar al “revolucionario” defensor de los pobres de fines del siglo XIX, y a los de hoy ¿Quién los defiende? Lo cierto es que, aquel defensor de los pobres de esa época se casó con la viuda del ganadero más rico de aquellos ya lejanos tiempos.  Hoy nos preguntamos: ¡porqué ese defensor de los más débiles no contrajo matrimonio con una de las más pobres a las que él defendía? Paradójicamente escogió para contraer matrimonio, no a una de aquellas pobres mujeres sino a la más “ricachona”, “Cosas Veredes” dijo don Quijote a Sancho.



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