La acción política sólo es maniquea en sus grados bajos, y el maniqueísmo tiene el efecto de camuflar el azar y la incertidumbre de la acción.”

Edgar Morín.

Confieso que escribir fríamente de unas cifras, que son torturadas a diario para sacarle una verdad que ya conocemos es un ejercicio desde el pensamiento positivo que desde luego desgasta, la repetición de guarismos, tecnicismos y metódica economicista resulta francamente inútil, sobre todo por el hecho incontrovertido de que detrás de esos números subyace un drama humanitario que se mide en vidas, en la levedad de un éxodo que se vuelve merchandising, comercialización por parte de Disney Estudio, quien estrenó un cortometraje de nuestro drama una realidad tan lesiva, que este estudio que produce fantasía para los niños, ha decidido visualizar el horror del Darién, este drama sin princesas, sin príncipes, brujas o figuras sacadas de las fabulas de Andersen, de los hermanos Grimm o de Perrault, sino por el contrario la que muestra la ruindad, el terror y el hambre que han hecho migrar a 7,7 millones de padecientes.

Venezuela es un ex país, los economistas llevamos el pulso y los signos vitales a un paciente sempiternamente en estado comatoso, a un moribundo que no acaba de fallecer, pues los países no quiebran, sencillamente se vuelven herrumbre, mutan hacia formas incompatibles con la vida y solo queda la respuesta ciudadana como la del pasado domingo 22 de octubre.

Esa respuesta es la de un protagonista colectivo, la de aquellos que no aceptamos el vasallaje, la subyugación, es la natural respuesta de quienes mantenemos una tensa relación entre quienes pretenden subordinarnos y nuestra voluntad de ser libres.

En el huso de Penélope, reina de Ítaca, se tejía una mortaja que servía para alargar la brutal decisión de caer subyugada en el tálamo nupcial y ser violentada por unos truhanes, ensuciando el lecho de Ulises y la honra de su dignidad. Nuestra crisis se teje en un huso, roto, desvencijado, pero que nos vuelve al inicio de una existencia brutal, alejada de toda forma de bienestar, una tarea que deviene maldición de Sísifo y nos lleva al inicio de la cuesta.

Ya es una verdad cantada a voces en cualquier tragedia griega, a modo de coro, el tema de la inflación más alta del mundo, la destrucción del 80% del tamaño de la economía y la rendición de cuentas propias de un país en guerra o azotado por un desastre natural.

Esta hegemonía es más violenta que una guerra y un cataclismo natural, pues hemos demostrado que la maldad como hecho discursivo o dialéctica es tan o más nocivo que una desgracia natural, “ la dialéctica del mal”[ CITATION Bau90 \l 8202 ] es el acto alevoso y antinatural, de estabilizar los vicios que vienen desde el poder y corrompen la moralidad colectiva, así la herencia de Chávez y de su modelo retorcido es una generación mentalmente lisiada, limitada, enferma, “ anestesiada colectivamente”[ CITATION Agu201 \l 8202 ].

La suma misma del daño antropológico, el homo saucius, se observa en los delincuentes devenidos artistas de una música sin reglas de estética ni de ética, en la picardía de quien intenta estafar al semejante, sacar provecho, o en la pasividad de quienes aceptan todo tipo de atropello y se insilian para no formar parte del horror líquido.

Estas líneas surgen como necesidad de dar alguna guía que pueda complementar mi cátedra universitaria, cada vez más golpeada, más difícil de gerenciar, más pesada de financiar, cuya única recompensa subyace en salvar a los pocos jóvenes que aun nos quedan, de esta deconstrucción espiritual en la que está sumido este padeciente ex país. Somos una mancha de tiza en el lado más septentrional de un continente, que premia a ladrones, mafiosos y políticos ineptos incapaces de producir bienestar, pero capaces de robar como si fuesen maestros del mismísimo Hermes.

Un país que recuerda su soberanía, a guisa de necesario engaño general, para intentar acallar el repudio de más del 80% hacia la obra de cacocracia más grande del siglo XXI, en medio de este ruido a hundimiento, de este desgarro general, de esta agonía dolorosa, surgen los medios alternos de solución de conflictos, el derecho y su positivismo en donde subyace el pensamiento yerto, de artículos, convenios, formalismos y legalismos inútiles, cuando se intenta conversar con quien desprecia a la palabra, a la política y sencillamente quieren permanecer en el poder, haciendo gala de los atavismos de su propensión criminal a lo Lombroso.

Corresponde hilar pues esta parte de la mortaja de Laertes, para intentar extrapolar algún análisis derivado del acuerdo de Barbados y del levantamiento temporal y condicionado de las sanciones, en tal sentido me permitiré ir puntualizando las posibilidades a las cueles nos enfrentamos:

  1. ¿Tendremos crecimiento en 2024?:

La respuesta es que depende del cumplimiento de la hegemonía firmante, sí cumplen, cosa que no lo creo, el respeto a las elecciones presidenciales limpias, sin violencia política y atendiendo a la no desviación de las formas constitucionales, podrían ingresar a la república entre 3.000 millones de dólares a 5.000 millones de dólares, esto si se incrementa la producción a 200.000 barriles de petróleo diarios (bdp), llevándonos a una cifra de 985.000 barriles de petróleo al día. Esto se encuentra subordinado al comportamiento de la hegemonía en el poder.

Vemos como a escasos siete días de las primarias pesan sobre la humanidad de sus valientes organizadores citaciones por parte del Ministerio Público, tendientes a causar terror, pues sabiéndose minoría y evidenciando el rescate del sufragio y la posibilidad de una esperanza, buscan el horror terreno en el cual saben reptar de manera ideal para producir inmovilidad ciudadana, pues desprecian las formas democráticas .

  1. ¿En cuanto tiempo se recuperaría PDVSA?:

El daño infringido desde que el eterno comandante, silbato en mano, ordenando la purga de la gerencia de PDVSA por el delito de pensar diferente y entender que esta industria era una empresa pública y no una propiedad heredada de los Chávez, es incalculable, no solo en desidia e indolencia, sino el abandono de las necesarias inversiones para mantenerla en pie. La violencia fue más que simbólica, no sólo cambiaron los nombres de los buques y campos petroleros, en su afán por el uso de la neolengua, sino que además, se dedicaron a saquearla sistemáticamente. Así lo hicieron durante la administración de Rafael Ramírez, quien goza de un exilio sultánico en Europa y en la reciente administración de Tarek El Aissami, de quien no se conoce ni paradero y menos orden judicial alguna que pese sobre su persona. Tuvimos que aceptar como sociedad expoliada, solo una fría carta de renuncia, la desinversión de PDVSA, supone la ingente necesidad de invertir en un lapso temporal superior a los seis meses del levantamiento de sanciones, obviamente las improvisaciones de las tecnologías chinas, iraníes, turcas y rusas, han convertido al otrora consorcio petrolero ejemplo del mundo en una argamasa de chatarra.

  1. Insertarnos al sistema financiero internacional

Petróleos de Venezuela debe ser reinsertada al sistema financiero internacional, eso se tardaría más de un semestre y depende del talante democrático de una hegemonía que se conduce como la corte del Rey Baltazar. Por otra parte el BCV requiere, junto al Banco de Venezuela, retornar al SWIFT ( Sistema de pagos internacionales), esa operación no es inmediata, por ahora ya no están sancionados por la OFAC, pero para operativizar las transacciones se requiere de tiempo y confianza. El segundo condicionante es antinatural al chavismo, este país no tiene confianza, se encuentra fracturada junto al contrato social, el régimen no comprende los logos de la democracia, así pues, la incertidumbre son las coronas de este proceso de pseudo institucionalidad de este ex país.

  1. ¿Recuperación en 2024?:

Sí algo demostró 2023 fue la incapacidad de mantener en pie la mentira de la frase de utilería: Venezuela se arregló, las previsiones de crecimiento de este año se estrellaron contra una recesión de más del 7 % de la actividad económica y con una muy marcada crisis del consumo. Desde luego se ha logrado controlar la depreciación del bolívar, pero a costa de costosas inyecciones desde el BCV, que han reducido la brecha en la última semana, entre las cotizaciones informales y la oficial desde: 9,55% hasta 5,79%, luego de inyectar 116 mil millones de dólares, superando la cifra acumulada de 4 mil millones de dólares en este año y a expensas del anclaje salarial y la ruina de los funcionarios públicos, con pagos parciales de montos ridículamente bajos y escisión de beneficios salariales, pues se ha bonificado el salario.

Cualquier curso elemental de economía del bienestar da cuenta de la imposibilidad de que exista el mismo, en detrimento de amplios sectores del país, el hambre y la pobreza son una constante, de hecho, en este último trimestre aún no contaremos con el empleo del SWIFT, en tal sentido estamos condenados a depender de la conducción de una hegemonía que nos desprecia profundamente.

Es menester presentar las estimaciones de crecimiento sin sanciones, es decir cumpliendo lo suscrito en Barbados, sí dejan celebrar elecciones, sin inhabilitar políticamente a sus contrincantes, depurando el registro electoral, permitiendo su actualización oportuna y democrática, el crecimiento del PIB petrolero podría llegar al 10% y del no petrolero al 9%.

La incertidumbre ante la conducta de quien ejerce el poder omnímodo sin control, sin adversarios, es inmensa, resultaría cándido pensar que en cualquier momento esta hegemonía no golpeé la mesa y rompa todos los acuerdos, pues aprendieron a moverse en las periferias de los mercados negros y desregulados, la informalidad institucional deviene corrupción, de esto ofrece resultado las mediciones hechas por el Banco Mundial, las cuales presentan a Venezuela en el último puesto en formalidad institucional, los escándalos por corrupción, amén de la inmensa deuda pública 316% mayor al PIB, cifrada en 180 mil millones de dólares, todo ello hacen caer de hinojos cualquier esperanza.

Finalmente, al destejer la mortaja de Laertes el país luce conectado a la incertidumbre, no hay peor tortura que no saber que es lo que pasará, así como depender de la conducta de la gansterilidad instalada en el poder, dispuesta a perseguir, mentir, enlodar, corromper, desaparecer y sembrar el terror, no nos llamemos a engaños, las primarias del 22 de octubre, reavivaron los temores del descontento popular, nosotros los demócratas no caemos en la trampa de la violencia, no cantamos triunfalismos, pero confiamos en la buena voluntad de la Corte Penal Internacional y de la Organización de las Naciones Unidas, para que nos defiendan de quienes nos pretenden aplastar, somos una suerte de Numancia cervantina sitiada, el émulo de Fuenteovejuna, un colectivo trocado en personaje trágico, que se niega a morir y lucha por su dignidad.

Por ahora y para siempre el compromiso innegociable es con la libertad y la vida, con el derecho a la propiedad, la integridad, la pluralidad, la paz que no es subordinación sino el derecho de conspirar, es decir respirar etimológicamente los aires de la libertad, eso es lo que significa la palabra conspiración, respirar en conjunto con nuestros padres, hermanos, amigos, vecinos, hijos, estudiantes y connacionales los vientos de la libertad de la Venezuela, que nos dejamos arrebatar y que es hoy mismo, una suerte de profundo dolor en la cavidad toráxica en la cual se supone, late un corazón sin patria, sin anhelos, pleno de sístoles y diástoles de un latir desesperanzado.

Tejamos pues, no la mortaja de Laertes sino el peplo y toga de Telémaco, del nuevo venezolano, que vendrá a reconstruir este monumental desastre, ahora con la humildad que solo el dolor es capaz de enseñar y con la firme convicción de no volver a repetir este escollo histórico llamado, revolución chavista, el comunismo es una estafa colosal, la negación de la virtud y la escritura maligna en el libro, en donde el propio Lucifer, escribe contra el bien general, cual grabado de Goya, en estética de alerta contra el mal que se instaura en las sociedades, en sus hombres y en las mentes y espíritus.

X @carlosnanezr

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