En enero de 1913, en Villa de Cura, nació Paula María Carabaño Tosta, y aquí en Valencia, todos la conocimos como «Chuchuita” Carabaño de Díaz. Su marido fue el Dr. Fabián de Jesús Díaz Bejarano, valenciano del que nos sentimos tan orgullosos que bautizamos una plaza con su nombre.

El Dr. Díaz, al graduarse de médico, en la Universidad Central de Venezuela, fue a hacer su rural en Villa de Cura y allá conoció al amor de su vida, Chuchuita. Enamorado, regresa a Valencia, a su casa, con sus padres, en la Rondón, entre la calle de La Paz, hoy Montes de Oca y la calle Carabobo, al lado de las González Salas, frente a las Hermanitas de los pobres y ahí, el joven Dr. Fabián de Jesús Díaz, montó su consultorio.

Mi papá, Juan Correa González, hijo de Bertha González de Correa, la menor de las González Salas, pasaba más tiempo con sus tías y su abuela Carolinita Salas de González Guinán, que en su casa. La explicación está en que una noche, cuando era apenas un bebé, mi papá se enfermó. Tenía una tos muy fuerte con asma y mi abuela se había ido a casa de su madre, buscando su apoyo. El joven Dr. Díaz, sin que lo llamara un adulto, atendiendo al llanto y la tos del niño, llegó a asistirlo. El bebé mejoró milagrosamente y el agradecimiento fue tan grande, que lo nombraron padrino de Juan Germán.

Fabián de Jesús y Chuchuita se casaron cuando mi papá tenía dos años, por lo que, para mi padre, los Díaz eran su familia. Juan José, el hijo mayor, a quien llamábamos John, fue su hermano inseparable. Luego llegaron Magaly, Fabiancito y Gloria, pero sin duda, Chuchuita, fue otra madre para él.

Y Chuchuita, para colmo, era una mujer moderna, que además de ser ama de casa, esposa y madre, era amante de la literatura y de las artes, llegando a ser presidente del Ateneo de Valencia y de las damas salesianas, sociedad que fundó ella. Y precisamente, cuando era presidente del Ateneo de Valencia, en 1943, creó el Salón Arturo Michelena, salón que se mantuvo vigente por casi ochenta años.

Cabe destacar que, para esa época, el gobernador de Carabobo era Tomás Pacanins y asumió con responsabilidad y compromiso, el pago del primer premio del Salón, el Premio Arturo Michelena y, el Concejo Municipal de la época, que ahora viene a ser la Alcaldía, asumió el pago del segundo, el Premio Andrés Pérez Mujica. Y así fue por sesenta y cuatro años.

Y hablo en pasado porque después de que el gobernador Luis Felipe Acosta Carles, con excusas inaceptables, expropia la sede del Ateneo a Valencia, instalando un museo que llamó Museo de Arte Valencia, ahora la gobernación, a pesar de que el mismo Lacava se comprometió en un acto universitario, a trabajar para devolver la sede a la Junta directiva del Ateneo de Valencia, pretende expropiar el Salón Michelena. Ese que creó Chuchuita en 1943 y que tuvo el apoyo de la gobernación carabobeña de la época y de los siguientes gobernadores.

Cuando el Ateneo comenzó a tener problemas, durante la presidencia del escritor José Napoleón Oropeza, han debido arreglarlos con el presidente y los empleados; investigar qué de cierto había en las acusaciones y, en todo caso, despedirlo o pedirle explicaciones que seguramente, este afamado escritor, habría sabido dar. No es lógico expropiarle la sede, dando como excusa que, siendo el Ateneo, un organismo mantenido por la gobernación, le pertenece a la gobernación y al pueblo, echándolos a la calle y tomando todo, hasta la basta colección artística, una de las más valiosas del país y de Latinoamérica.

A pesar de esto, sin sede, el Ateneo ha seguido luchando, con el ex rector Elis Simón Mercado a la cabeza y personalidades de reconocida reputación en el arte y la cultura en Valencia, como Lunes Rodríguez, Pedro Douahi, Cora Páez Capriles de Toppel, y como vicepresidente, Fabián de Jesús Díaz Carabaño, hijo del Dr. Díaz y de Chuchuita.

Y el Salón Michelena siguió con vida. Pudo abrirse durante la gobernación de Henrique Fernando Salas Römer y cuando los alcaldes Julio Castillo, Alejandro Feo La Cruz y Miguel Cocchiola, lo fueron. De igual manera, han tenido apoyo de la empresa privada, luchando contra las adversidades, siempre luchando.

Ahora, sabemos que hubo una invitación por parte de los nuevos organizadores del salón Michelena a los miembros de la Junta Directiva del Ateneo, a que enviaran dos jurados calificados y, ante la absoluta negativa de estos, fueron tildados informalmente, de retrógrados e intolerantes.

El Salón Michelena es del Ateneo de Valencia, ese salón que ideó Chuchuita Carabaño de Díaz, hace ochenta años y no lo repito más. Si la gobernación de Carabobo no quiere seguir cumpliendo el compromiso del gobernador Pacanins, el Ateneo se buscará, como ha hecho antes, quien pague el premio, que siempre es importante, aunque el artista busca también el estatus que le dará un galardón de esa categoría.

Hay una orden que lleva su nombre, Chuchuita Carabaño de Díaz que, hasta ahora, el Ateneo de Valencia ha otorgado a Monseñor Reinaldo Del Prette, Alejandro Feo La Cruz, Miguel Cocchiola, Jessy Divo de Romero, Mary Schwarzenberg, Julio Castillo, Frida Añez, Fernando Facchin, Rubén Pérez Silva, Jorge Serrano, Luis Villafañe y Alfredo Fermín.

Chuchuita murió en Valencia el 24 de mayo de 2016, a los ciento tres años, rodeada de hijos, nietos y bisnietos. Y le damos gracias a Dios de que no haya visto esto, se hubiera entristecido mucho. Pero hay que decirle a la junta directiva del Ateneo de Valencia que estén tranquilos, porque Valencia está de su lado.

anamariacorrea@gmail.com




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.