(Cortesía)

A todos los venezolanos nos enseñan desde la edad escolar, que el 5 de julio de 1811 se declaró la Independencia de Venezuela. Representantes de varias provincias firmaron el Acta de la Independencia y ese día, después de que Juan Antonio Rodríguez Domínguez, presidente del Congreso, proclamara solemnemente la independencia de Venezuela, las calles se llenaron de gozo y la gente ondeó la bandera tricolor, que Francisco de Miranda había izado por primera vez en 1806 en la Vela de Coro.

Con este acontecimiento, Venezuela se convirtió en el primer país de Hispanoamérica y el tercero de América, después de Estados Unidos (1776) y Haití (1804), en declarar su Independencia. Y algo que quizás no recordemos, es que el presidente de Venezuela, en ese momento, era Cristóbal Mendoza, el primer presidente de nuestro país.

Cristóbal Mendoza era un eminente trujillano, estadista, abogado, historiador y periodista, que para ese momento vivía en Barinas. Y tanto él como su hermano Luis Ignacio habían sido elegidos diputados por esa región, pero no pudieron asistir al Congreso Constituyente, por estar cumpliendo con otras funciones relacionadas con la Junta de Gobierno.

Cristóbal Mendoza al Panteón

El hecho es que, cuando estaba disponiéndose a viajar a la capital para ocupar su lugar en el Congreso, este cuerpo, en su ausencia, le confirió el honor de designarlo el 5 de marzo, jefe del Triunvirato Ejecutivo que gobernaría el país. De esta manera, Cristóbal Mendoza se convirtió en el primer presidente de una Venezuela que ya estaba en camino de convertirse en un Estado Soberano.

El Triunvirato estaba compuesto, además de Cristóbal Mendoza, por Juan de Escalona y Baltasar Padrón, quienes se turnaban semanalmente en el ejercicio de la presidencia. Por supuesto que, en su rol como presidente del Triunvirato, también tuvo la responsabilidad de ratificar el Acta de la Independencia.

Dicha Acta fue presentada al Ejecutivo Plural por una comisión del Congreso el día 8 de julio de ese mismo año y lleva estampada su firma como presidente interino. Cristóbal Mendoza, en resumen, fue el primer presidente que tuvo Venezuela. Y era presidente aquel 5 de julio de 1811, cuando Venezuela fue declarada libre.

Pero ese no fue su único mérito. Su nombre completo era José Cristóbal Hurtado de Mendoza y Montilla y nació en Trujillo el 23 de junio de 1772. Desde pequeño recibió una educación muy completa. A los dieciséis años se fue a Caracas donde cursa por tres años filosofía y, con dos años más, alcanza los grados de licenciado y de maestro. En 1793, en la Universidad de Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo, obtiene, al año, en 1774, el título de doctor en derecho civil y canónico.

Luego regresa a Venezuela y, en su ciudad natal, Trujillo, además de practicar la abogacía con expertos en la materia, da clases de filosofía en el Seminario de San Buenaventura de Mérida.

No hay seguridad de la fecha de su boda, pero se estima que fue en 1795, en Barinas, donde ejercía otras prácticas de derecho. Ahí contrajo matrimonio con una chica de diecinueve años, Juana María Briceño Méndez, hermana mayor del prócer Pedro Briceño Méndez.

Día del Abogado

Cristóbal, para esas fechas, ya había culminado su profunda preparación para jurisconsulto y la Real Audiencia de Caracas le confirió el título de abogado, profesión que no dejará de ejercer. Quizás por esta razón y por su excelencia como abogado, el 23 de junio se instituyó como Día Nacional del Abogado, mediante decreto del presidente Rafael Caldera, gracias a la iniciativa de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela, en 1972, justo cuando se cumplían doscientos años de su nacimiento.

Cristóbal y Juana tuvieron cinco hijos, pero ella murió muy pronto, de veintisiete años, en 1803, cuando apenas tenían ocho años de casados y el hijo menor, no llegaba al año. En 1805 volvió a casarse con otra barinesa, María Regina Montilla del Pumar. Tuvieron una hija en 1806, pero María Regina falleció en 1808, dejándolo ahora con seis hijos, los cinco de Juana y la de ella de apenas dos años. Eso no fue impedimento para que Cristóbal Mendoza siguiera luchando por Venezuela.

Después de todos sus logros, ese año victorioso, 1811 en agosto, Mendoza contrajo matrimonio por tercera vez, ahora con una aragüeña, Gertrudis Buroz Bolívar, una joven de veintiún años, dispuesta a criar a sus seis hijos y a los que Dios les mandara a ellos. Fueron en total diecisiete muchachos, porque Gertrudis le dio once hijos más.

Colaborador de Simón Bolívar

En marzo de 1812, cae la Primera República y Mendoza se refugia en Nueva Granada (hoy Colombia), donde se convierte en uno de los principales colaboradores del brigadier Simón Bolívar. Cuando regresaron al país, Bolívar lo nombró gobernador político de Mérida y luego, de la provincia de Caracas.

Mendoza desplegó su atención en múltiples áreas. De hecho, fue Cristóbal Mendoza quien propone el título a Bolívar de Libertador y lo consigue.

Se salvó en Caracas de Boves, huyendo con su familia a Trinidad y desde el exilio divulgó su ideario y se comenta que esto ayudó mucho a la causa republicana. Además, escribía sobre política internacional y de las hazañas de Bolívar en la prensa nacional. Primero en “El Correo del Orinoco”, bajo el pseudónimo de “Un Patriota”. Posteriormente en el “Observador Caraqueño”, en el que escribe conjuntamente con el abogado Francisco Javier Yanes, varios documentos históricos sobre la revolución emancipadora.

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Aunque se me agotó el espacio y todavía hay mucho de qué hablar de este gran venezolano, quiero recordar que Nicolás Maduro dijo el pasado 4 de junio, en un acto en Trujillo: que el político trujillano y primer presidente de Venezuela, Cristóbal Mendoza, será llevado al Panteón Nacional el próximo 23 de junio, día de su natalicio.

¿Y su plaza qué?

Sin embargo, en Valencia, la figura de Cristóbal Mendoza parece desvanecerse. La democracia, en su honor, le había dedicado una plaza en El Viñedo. Sin embargo, el alcalde anterior, Alejandro Marvez, después de una cuidadosa restauración, optó por renombrarla o más bien asignarle un pseudónimo: “Plaza Drácula”, tal vez buscando congraciarse con el gobernador Lacava, quien parece tener una especial afinidad por el conde Drácula. Y ahora los valencianos nos preguntamos: “Cristóbal Mendoza al Panteón, ¿y su plaza qué?”.

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