Despacho de gasolina genera tensión entre los desesperados conductores
Despacho de gasolina genera tensión entre los desesperados conductores / Fotos: Francisco J Figuera

Tal como estaba previsto, el día de ayer martes 31 de marzo, amanecieron bajo régimen militar las estaciones de servicio habilitadas en Valencia, por cuanto serían surtidas para despachar combustible a los ansiosos conductores -priorizados o no- que desde el pasado domingo habían perdido la oportunidad de llenar sus tanques.

En la bomba de la redoma de Guaparo, en sus cercanías, todo parecía controlado, pero a medida que se avanzaba en la cola se empezaba a percibir una serie de anomalías, producto de una no muy buena organización.

Efectivamente, en el lugar se encontraban personas que sumaban 27, 29, 31 horas de espera, pero no necesariamente estaban en los primeros lugares.

Es que producto de la desesperación por obtener el producto, tras tantas vueltas y lucha, la gente volvía a formarse como podía recordar luego de que la policía desmantelaba las colas –lo que sucedió en varias ocasiones desde antier-.

Además, algunos “vivos” se aprovecharon de la situación para obtener un mejor puesto.

“Habrá valido la pena”

Cansados ya de pelear y de aguardar, a los presentes no les quedó de otra que aceptar los desperfectos, aunque todo ello significara escasos 20 litros de gasolina: “Si logro llenar hoy habrá valido la pena”, dijo una médico de una coordinación rural de Cojedes, que expectante hacía su fila.

Despacho de gasolina genera tensión entre los desesperados conductores

Una funcionaria de Insalud se hallaba a 20 carros del primero y decía que debía cargar hoy, porque ya su tanque estaba en “Échele”, jocosa referencia a la “E” del medidor de combustible. Si no lo lograba no tenía ni idea de cómo salir del lugar.

Un oficial de Ejército custodiaba la cola y organizaba los conos en la calle, a lo largo del tramo final de la avenida Bolívar Norte y muy ajustado al carril lento, como para que los carros se mantuvieran organizados a medida que pasaran. Aún no eran las 10:00a.m., la gandola no había llegado.

Se le consultó la dinámica y dijo: “Se les despachará a todos, médicos o no, porque hay gente que tiene días esperando y no les podemos decir que se vayan. Los médicos con salvoconducto y en la lista que emana el Hospital Central tendrán el privilegio de pasar adelante, de resto, todos tiene que hacer esta cola”.

“Deberíamos llenar todos”

El Carabobeño hizo un paneo de toda la fila, vehículo tras vehículo, hasta llegar a las inmediaciones del estadio Misael Delgado, se contaron más de 150 vehículos.

Allí se desarrollaba una conversación interesante. Alguien decía: “La gandola carga 36 mil litros de gasolina, pero ponte tú que la traigan a la mitad, son 18 mil. A 20 litros por carro deberían cargar 900 carros, acá no hay más de 300. Deberíamos llenar todos”.

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A su lado, Elisa Longo, residente de la avenida Bolívar y en la fila desde las 4:00 de la tarde del día anterior, relataba su odisea: “Desde ayer los policías me hicieron salir varias veces de la cola, y regresé cada vez. Esto de cargar gasolina se ha vuelto cuestión de suerte, oportunidad”.

“Y viveza criolla”, le interrumpió Iván Jiménez, habitante de la avenida Cuatricentenario, quien se quejó así de los que se colearon aprovechando el caos. También estaba allí desde la tarde del lunes, “aunque empecé haciendo la cola a la altura del elevado de El Viñedo.

Ya no se prolongaba hasta esa zona cuando se verificó más luego. Hasta la avenida Monseñor Adams, la calle de los cafés, a lo mucho.

Para el momento, pasadas las 11:00 a.m., ya había llegado el combustible a Guaparo, por lo que el despacho se abriría aproximadamente al mediodía.

Paramacay, caos momentáneo

La barrera colocada a la altura del Círculo Militar de Valencia hacia Naguanagua estaba infranqueable. Un efectivo militar coordinaba el lugar que, de pronto, entró en caos, todos querían pasar para abastecerse.

No obstante, se impuso el orden. “Tú y tú, me retiran los carros. Fulano, fulano, (gritaba), controla los carros”.

Despacho de gasolina genera tensión entre los desesperados conductores

En este punto estaba la alcabala que desde Valencia brindaba acceso a los conductores del sector de los priorizados, principalmente funcionarios públicos, militares y uno que otro civil, a la estación de servicio, un kilómetro más adelante.

“Acá sólo pasan los priorizados de entes, instituciones, empresas públicas, efectivos policiales, sector alimentos (no camiones). La bomba sólo espera por la gandola para empezar a despachar”, dijo el militar.

–¿Hay algún cupo estipulado?

“No te sé decir, no tengo información sobre eso”.

–¿Se les despacha a los civiles que vengan sin salvoconducto?

“Esto es sólo para los priorizados”. También alcanzó a decir que en los alrededores de la bomba estaban organizados por sector específico y desde allí se les daba acceso a llenar los tanques.

Al cabo de la conversación, ya no había despelote. La situación se había controlado y la zona lucía nuevamente despejada.

Despacho de gasolina cada vez más difícil

Una cola se mantenía desde la avenida Salvador Feo La Cruz Este (la de la Villa Olímpica, la de Hogares Crea, sentido Hesperia WTC).

Allí, Héctor López, comerciante de alimentos, esperaba cargar su camioneta desde las 6:30 a.m.. Ya lo había hecho una primera vez y le resultó “más sencillo que ahora. Creo que los inventarios de gasolina están cada vez más escasos, por lo que se ven más restricciones ahora”.

Despacho de gasolina genera tensión entre los desesperados conductores

Gerson González, habitante de Naguanagua, señaló que había cargado su carro particular la última vez en Tucacas, Falcón, el pasado domingo 15 de marzo. Desde allí, no había tenido suerte.

No obstante, explicó que, como trabaja con dos camiones -un 350 y un NPR- para el sector alimentos, no le había generado problema acceder al gasoil. Con esos dos vehículos ha podido comprar insumos y despachar estos días. Pero en lo que concierne a su carro propio ya estaba a punto de tener que empujarlo para llegar a su casa.

Las Ferias aún permanecía cerrada al mediodía

La estación de servicio Las Ferias continuaba cerrada al mediodía. Previamente, cerca de las 8:00 a.m., se había anunciado la llegada de una carga de combustible, lo que animó a los cercanos a formarse y esperar.

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Pasadas las 12:00 p.m., la cola permanecía y bordeaba la “calle de los periodistas”, aledaña a la sede del Colegio Nacional de Periodistas. Los conductores (muchos taxistas) y motorizados allí esperaban pero nadie les había dado una respuesta certera.

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La bomba El Hipódromo, un poco más adelante en la avenida Sesquicentenario, que solo abastece al transporte pesado, lucía una nutrida cola de camiones pero despachaba sin inconvenientes.

Respuestas escuetas

Durante la jornada se le preguntó a José Parada, jefe del Estado Mayor para el Combustible y el Gas en Carabobo, cómo estaba la situación en la entidad.

Parada señaló que para este martes se despacharía “según lo difundido, en las bombas estipuladas y a los sectores priorizados”.

Se le preguntó sobre el inventario de combustible, que si podía dar detalles sobre la cantidad disponible. No hubo respuesta a la interrogante.




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