Ramo Verde
(foto cortesía)

A las 10:30 de la noche la tranquilidad se tornó en angustia. Un inesperado apagón convirtió los silenciosos espacios del Centro Nacional de Procesados Militares en el escenario de una desproporcionada actuación de los cuerpos de seguridad que llegaron al sitio a buscar una posible “conspiración”.

Llegaron en grupos. Funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y de las recientemente creadas Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), estaban alterados.

Se ensañaron con los primeros pisos. Agredieron a los reclusos, a uno le rompieron la cabeza de un cachazo. Se apoderaron de las pertenencias de los detenidos y las que no pudieron llevarse las destrozaron.

Familiares de los detenidos contaron como en cuestión de minutos Ramo Verde se volvió un caos. Sin luz, con hombres armados sumamente agresivos que destrozaron las habitaciones de los primeros pisos y se ensañaron contra quien se les atravesaran.

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Esta no es la primera vez que la Dgcim actúa en Ramo Verde. Estos violentos funcionarios ya estuvieron el 14 de enero en la prisión militar, donde llegaron incluso a aplicar electricidad a algunos reclusos, golpearon a la mayoría y, como se ha hecho habitual en cada procedimiento, se apoderaron de ropa, libros, productos de uso personal, comida y dinero de los detenidos. Esa fue la primera incursión en 2018. En 2017 hubo otras dos, todas muy violentas, al mejor estilo de la Dgcim.

Ahora, los violentos Dgcim actúan acompañados de otros funcionarios, igualmente represivos, pero con un expediente de denuncias acumulado en apenas un año de funciones.

La violencia de las FAES

Las Fuerzas de Acciones Especiales, la nueva unidad de la Policía Nacional Bolivariana, fue creada en medio de las protestas políticas de principios de 2017. Cuando Nicolás Maduro anunció su creación, formalizada el 14 de julio de 2017, ya acumulaban represivas actuaciones previas. En esa oportunidad, Maduro definió muy bien su objetivo: “Atacar el crimen y las bandas terroristas apoyadas por la derecha”.

Ya no hay protestas, pero las FAES siguen operando. En barriadas y en zonas residenciales. No hay fronteras. Se les acusa de ser los responsables del 31% de los homicidios cometidos por cuerpos de seguridad en el Area Metropolitana de Caracas entre mayo y noviembre de 2017.

Anoche demostraron en Ramo Verde cómo es fácil agredir, con fusil en mano, a prisioneros desarmados.

Sebin, represores de oficio

El carácter represivo del Servicio Bolivariano de Inteligencia Militar (Sebin) no tiene cuestionamiento. Lo han demostrado hasta la saciedad, en especial en El Helicoide y en La Tumba. Sus funcionarios acumulan el mayor número de denuncias por violaciones a los derechos humanos en el país. Esas que no prescriben por tratarse de delitos de Lesa Humanidad.

Anoche, en Ramo Verde, demostraron su talante. Torturaron y robaron a los reclusos. Una muestra de lo que es la actuación policial en tiempos de revolución.

 

 

 

 




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