Nuestra Señora del Rosario de Baruta es una parroquia venezolana ubicada en el
estado bolivariano de Miranda. La noche antes del Jueves de Corpus Christi los
diablos o promeseros hacen una vigilia. En ésta interpretan cantos de fulía, oran y
ensayan para la danza del día siguiente.

Es un requisito que antes de la vigilia los promeseros se hayan confesado ante el sacerdote. La expresión cultural del PCI Diablos Danzantes de Baruta está declarada por el Instituto del Patrimonio Cultural, Bien de Interés Cultural según, P. A. N° 003/05 del 20 de febrero de 2005, publicada en la G. O. N° 38.234 del 22 de julio de 2005.

El día jueves, con la primera campanada, los diablos bailan en la puerta de la iglesia
solicitando la entrada. Al toque de la última campanada, irrumpe el Capataz Mayor por
el pasillo central de la iglesia. Tras él van todos los promeseros a un paso lento en
zigzag e inclinados hacia delante a modo de sumisión. Cuando todos se encuentran en
el templo el sacerdote da lugar a la misa durante la cual los diablos permanecen de pie
y con los velos puestos hasta la consagración, momento en el que se postran en el piso.

Mientras salen forman un círculo, el cual se divide en siete círculos y, posteriormente, forman la estrella de David, en honor al episodio referido. Allí tocan los
tambores mientras esperan que el sacerdote salga con el Santísimo Sacramento.
Cuando este sale, los diablos entran simultáneamente, se arrodillan y suenan unos
cocos que llevan en las muñecas.

Luego, pasan por encima del altar donde estaba instalado el Santísimo Sacramento
para recibir las bendiciones y llevarse el pan, las frutas y alguna bebida. Cuando salen
se incorporan a la procesión durante la cual no se quitan los velos y llevan una vera
para abrirse paso entre la gente. A lo largo de esta los diablos se detienen en cada de
los altares improvisados para que el Santísimo derrame sus bendiciones.

Entonces, el sacerdote sale con el Santísimo Sacramento y los diablos se rinden ante este, se levantan, se despojan de sus máscaras y entran al templo para recibir la bendición. Se
hace una misa y después de esta los diablos comparten con la feligresía todo lo que se
llevaron de los altares. ¡Preservemos, salvaguardemos y revitalicemos la manifestación
tradicional Los Diablos Danzantes de Baruta!




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