Foto: (Antonio Villalobos))
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El censo que realiza el gobierno de Maduro para entregar las cajas Clap son un instrumento para ejecer la discriminación no solo en Táchira sino en el país, aseguró el diputado a la Asamblea Nacional, Eduardo Marín por Primero Justicia.

Rechazó el argumento sostenido tanto por el gobernador de la entidad José Gregorio Vielma Mora, y la diputada del Consejo Legislativo Regional, Nellyver Lugo, quienes aseguraron que censando aumentará el número de familias beneficiadas.

“Aquí debemos ser francos, ellos creen que la gente sale a recibir las cajas Clap porque confían en sus políticas. Lo que no quieren reconocer que lo único que moviliza a los tachirenses es la extrema necesidad, no tendrían que censar cuando todo el mundo lo que tiene es hambre”.

El legislador aurinegro  indicó que en el beneficio cuando llega a los hogares ocurre en períodos muy largos entre una y otra entrega. “nosotros hemos recorrido sectores pobres, esos que realmente necesitan esa ayuda, y solo han visto la cara a los del Clap una sola vez en un año, así será la corrupción y venta de cajas por parte de los organizadores de estas migajas, que ni llegan a los más necesitados”.

Marín indicó que la cadena de corrupción de los Clap está siendo investigada en la Asmblea Nacional, para llegar hasta quienes verdaderamente tienen el control de los alimentos Clap.

Vielma Mora juega con el hambre 

También se refirió al costo de movilización en todo el territorio nacional de estos alimentos, que significan un gasto para la República y está siendo pagado por los venezolanos con sobre precio, “por eso es absurdo que Vielma Mora diga que él paga el flete cuando en realidad ese dinero ya está en el pago de 10 mil bolívares que entregan las familias humildes para que él se enriquezca, ese hombre es un desalmado que juega con el hambre de la gente”.

Destacó la información reflejada pro los medios de comunicación que indican que la existencia de cajas Clap solo permite llegar a 6 millones de personas, cuando en el país hay más de 30 millones de habitantes.

Esto es una burla, dijo, la entrega de las migajas Clap tiene que acabar porque se trata de beneficiar solo a un grupito de camisa roja que discrimina, sectoriza y se lucra con el hambre. Indicó.

Incluso, para los pocos que no saben, la mayoría de esos productos proceden de ayudas humanitarias remitidas por otros países, como el caso de México

Por último, precisó que este tipo de políticas bien dirigidas funcionarían, tal como sucede en otros países, “pero con la corrupción que vivimos gracias este régimen, es imposible”.




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