Chérif Traorè
Chérif Traorè en la cancha. Foto cortesía: Sello Deportivo

El equipo de rugby italiano Benetton Treviso comunicó la suspensión del jugador que regaló un plátano a su compañero de equipo Chérif Traorè, de 28 años, con ciudadanía italiana y originario de Guinea, después de que la Federación Italiana de Rugby (FIR) iniciara una investigación oficial.

En una nota emitida anoche el Benetton Treviso reiteró su firme condena a todas las formas de racismo y discriminación, que no tienen ni deben tener ningún lugar en el movimiento de rugby italiano, el deporte, la sociedad civil.

Anunciaron que el fiscal federal ha iniciado las investigaciones necesarias para esclarecer los hechos, así como las responsabilidades colectivas e individuales, para proteger los valores fundacionales y la reputación del juego y que el club ha decidido simultáneamente suspender cautelarmente a uno de sus miembros, mientras duren las investigaciones.

«Será competencia exclusiva de los órganos de justicia federal, con base en los resultados de las investigaciones, imponer cualesquiera sanciones deportivas o administrativas, con total autonomía y sin injerencia de ningún tipo por parte de órganos ajenos a la justicia federal”, añadieron.

Traorè, quien también milita en la selección italiana, denunció en las redes sociales que había recibido un plátano podrido como regalo de Navidad de sus compañeros y lo consideró un gesto con graves connotaciones racistas.

El Benetton Rugby se puso inmediatamente en marcha tras la denuncia de Traorè, quien decidió aceptar las disculpas de sus compañeros.

«La reunión de esta tarde fue una oportunidad para discutir y entender que lo que hizo uno de mis compañeros con motivo del intercambio de regalos de Navidad es una pura idiotez, pero agradezco y acepto su disculpa y la de todo el equipo», agregó el jugador.

Traorè, de origen guineano (Kindia, Guinea Conraky, 1994), acudió a la cena navideña de su club en la que celebraron el clásico Amigo Invisible, en el que cada jugador recibió un regalo de uno de sus compañeros desde el anonimato.

«Cuando me tocó a mí, dentro de mi regalo encontré un plátano. Un plátano podrido, dentro de una bolsa mojada. Aparte de encontrar ofensivo el gesto, lo que más me dolió fue ver a la mayoría de mis compañeros presentes riéndose. Como si todo fuera normal», desveló en su cuenta de Instagram, en la que acompañó el texto con un foto completamente en negro.

«En este amigo invisible había jóvenes de distintos orígenes. Decidí no callarme esta vez para asegurarme de que incidentes como este no vuelvan a ocurrir y que otras personas no se encuentren en mi situación en el futuro. Y esperando que el remitente aprenda la lección», sentenció.




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