Hace pocos dias se cumplieron 19 años desde que se dio comienzo al proyecto revolucionario castro-chavista y los resultados no podrían ser más desalentadores. Por más que estos “señores” hablen de guerra económica y de acaparamiento, los resultados  están a la vista.

Los números son números …y punto. Un proyecto que intentó tomar el poder a través de un golpe  de estádo, o sea de un mecanismo anticonstitucional, enlutando a miles de hogares venezolanos y que luego se convirtió en una alternativa  electoral pero despertando sentimientos de venganza, de revancha, de reconcomio, buscando apoyo en una sociedad civil que aspiraba a un poder político, con angustia destructiva por todo lo que había, aprovechando el deterioro natural de los partidos políticos tradicionales.

Un proyecto que desde el comienzo intentó instalar un sistema comunista similar al que había en Cuba desde hace más de 50 años, prometiendo  trabajar para los pobres cuando, en realidad, lo que ha hecho es mantenerlos en estado de emergencia para poderlos manipular.

No debemos eliminar la pobreza – decía Jorge Giordani – porque es nuestro capital. Es una frase bastante significativa!  Un proyecto dirigido por un grupo de personas cuya única preocupación fue la de enriquecerse, tomando el control sobre todos los poderes del Estado, un proyecto donde el inversionista y el que genera progreso, es un enemigo del pueblo , un proyecto que ha expropiado tierras y canales televisivos, obligando a millones de venezolanos a emigrar buscando nuevos horizontes en países extranjeros. Un proyecto que ha drásticamente dividido la sociedad y que ha tristemente defraudado las aspiraciones de los venezolanos cuyo único anhelo es el de vivir en paz y con dignidad en un país gobernado por venezolanos y no por cubanos,  poder elegir libremente, a través de un proceso limpio y transparente, a los que tienen que dirigir la suerte de su país y cambiarlos, por ejemplo con un referendo revocatorio, si traicionan los ideales ofrecidos.

El venezolano por tradición siempre ha sido una persona amistosa, generosa y hospitalaria  – hablo porque lo he experimentado en primera persona – pero desde hace 19 años en su corazón hay resentimiento, hay rencor y se impone el sentimiento negativo de que el que no está con él está en contra de él y, por lo tanto es su enemigo. Que triste.  Venezuela ha tenido una oportunidad única para tratar de “sembrar” su petróleo, como decía Uslar Pietri y por la falta de visión y el sectarismo de esa gente la ha desperdiciado pero… todo no está perdido. Depende de nosotros  y del amor patrio que todavía tengamos para saber reaccionar.

Desde Italia 




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